El Trío más inesperado (y el mejor) de mi vida.

El Trío más inesperado (y el mejor) de mi vida.
Escrito originalmente por vanyman en Guiacereza.com

   

Montego Bay, Jamaica

Viaje de trabajo. Playa, sol, brisa y mar. Todo en orden. Decidimos despedir el viaje bebiendo y bailando en la playa con nuestros compañeros, al ritmo de las olas, bajo la luna. Cómo es de esperarse, los tragos empiezan a hacer su efecto y nuestra libido sale a flote. De repente, empiezo a notar que aquella compañera que desde el primer día no pude parar de mirar, me empezaba a mirar también, me tocaba más de lo normal, e inesperadamente me dice ‘no creas que hoy vas a dormir conmigo’ a lo que yo respondí ‘yo solo hago lo que tú desees’. La noche avanzaba y ella me decía ‘si tan solo tuvieras unos años más’ (yo tengo 27 y ella 32). Todo marchaba tan bien que empezó a ser notorio para los demás, y en ese preciso instante casi que obligada la llevaron a dormir. No pudo ser mayor mi frustración.

Decidí irme a mi habitación, y mientras rondaba en mi mente el pensamiento de no haber tenido sexo en el viaje, caminaba con la mirada en alto esperando encontrar algo, no sé por qué. De repente, veo que no queda casi nadie en el bar lounge del hotel salvo una pareja, otro hombre que habla con ellos y el bar tender. Están en la barra. Decido ir a sentarme guardando una distancia prudente, más o menos 3 asientos, pero lo suficientemente cerca para escuchar de qué están hablando. Pido una bebida y mientras me la dan noto que hablan en inglés, la pareja es canadiense y el otro hombre americano. La mujer es hermosa, unos 24 años, cabello castaño claro, piel blanca bronceada, ojos marrón claros, delgada, alta y con unos senos naturales grandes preciosos que se apretaban aún más con el vestido pegado al cuerpo que traía puesto. No podía dejar de mirarla. Mientras ella conversa con su pareja y el otro hombre, hay contacto visual, yo sonrío y ella me devuelve una sonrisa pícara pero disimulada. Pido el otro trago y reduzco la distancia de 3 asientos a solo 1. En ese momento el canadiense le cuenta al otro que su novia no trae ropa interior, pone su mano sobre la pierna de ella y las abre un poco dejando en evidencia lo dicho. El bar tender y yo nos miramos y no lo podemos creer. En ese momento ella me hace parte de la conversación. ‘He is Joining our conversation’ (él se está uniendo a nuestra conversación) le dice ella a los chicos. Y ahí, estaba yo, frente a una mujer de ensueño que solo acostumbro a ver en las películas gringas, borracha y caliente. De un momento para otro dicen que quieren salir a fumar.

Nos hacemos en el área de fumadores y el americano saca un porro de su bolsillo sorprendiéndonos a todos. Lo enciende y lo rota. Cuando llega mi turno les confieso que nunca he fumado marihuana, lo cual no me creen cuando les dije que era colombiano. Lo fumé, pero lo contuve en la boca, disimuladamente, para luego botarlo suave. No quería enloquecerme y no ser consciente para arruinar la noche. Un poco elevados, el canadiense vuelve a abrir las piernas de su novia, ahora un poco más y veo claro esa hermosa vagina rosada con una raya de pelitos corticos. Hermoso, cómo una actriz porno. Estando ella con las piernas abiertas, le dice ella a su esposo ‘I want him to smell my pussy’ (quiero que huela mi vagina). Me arrodillo, pongo mi cara en su vagina y estando tan cerca no pude aguantar la tentación de lamerla. ‘Oh! he is licking it’ (oh! La está lamiendo) dice ella. Me siento de nuevo y le preguntan al gringo que si la quiere oler también. El dice que no. Luego ella es la que se arrodilla, viene hacia mí y empieza a tocarme, me baja un poco el pantalón y me toca sobre mi ropa interior. Luego su novio le dice que se van a dormir. Nos vamos a dormir la pareja y yo, el gringo se queda. Por casualidad su habitación queda por el mismo camino a la mía, subimos al ascensor, y cuando se bajan ella le dice a su novio ‘Baby can you carry me, please’ (amor me puedes cargar). Él le dice que no que está cansado. Yo la cargo y le digo ‘I am carrying the queen for the king’. (Le llevo la reina a su rey). Llegamos a su habitación y una vez en la puerta él me dice “come in”. (Entre).

Ella se acuesta en la cama, se levanta su vestido, abre sus piernas y me dice “lick my pussy” (chúpamela). Con mi lengua empiezo a hacer círculos en su clítoris mientras su esposo se masturba. Su vagina cada vez se humedece más y ayuda humectar mi boca que se va resecando por el efecto de la marihuana. Voy subiendo por su cuerpo con mi lengua. Chupó sus hermosas tetas, luego su cuello y termino besando a la mujer más hermosa con la que he estado, un beso en su linda boquita con un extraño sabor a marihuana que me pone a volar. Miro sus ojos, su cara, su sonrisa perfecta y veo que lo está disfrutando. Se lo pregunto. -“Do you like it?” (Te gusta?) -“I Love it”(me encanta) responde. Su novio se acerca y ella se lo empieza a chupar, mientras yo siento en mi lengua su clítoris endurecido de la excitación y lentamente voy bajando mi lengua por su vagina, la Penetro con mi lengua, adentro y afuera. Bajo aún más mi lengua hasta la delgada línea que separa su vagina del ano. Con la punta de mi lengua empiezo a hacer movimientos circulares en su ano mientras con mi mano le meto un dedo en la vagina y con otro dedo hago presión sobre su clítoris. Luego le meto el segundo e inmediatamente el tercer dedo en la vagina. Con su ano humedecido y levemente dilatado, voy metiendo la punta de mi lengua, penetrándola al mismo tiempo con mis dedos en su vagina y mi lengua en su ano. Ella explota, tiene que sacarse la verga de su novio de la boca, se retuerce, mi mano está totalmente húmeda, y ella, casi sin aliento, grita, se desahoga, y culmina en un orgasmo que deja mi mano y las sábanas totalmente empapadas.

Continuará.

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