El primo que me comí

El primo que me comí
Escrito originalmente por Gelu en Guiacereza.com

Pasó hace ya un buen tiempo. El abuelo estaba enfermo y vinieron a visitarnos a Ibagué. El tenía 18 y yo 2 años más. Llegada la noche nos fuimos acomodando en diferentes habitaciones y Carlos dijo yo me quedo en un colchón en la habitación de mi primo. 

Eran las 11 de la noche y se escuchaba uno que otro televisor encendido en la casa. Yo me desnude delante de él para ponerme la pijama. El abrió su maleta, sacó la pijama e hizo lo mismo, se desnudo. Pero se quedó así y me pidió el colchón donde iba a dormir. se agacho mostrándome su culo. Me gusto lo que vi. Luego se puso la pijama y extendió la sabana. 

Yo arriba en la cama y empezamos a hablar. Reíamos recordando anécdotas y luego me baje al colchón para seguir hablando. Hacia calor así que no estabamos arropados. Me quite el buso y el puso su mano en mi pecho. Acercamos nuestras caras y nos dimos un beso fuerte, duró como dos minutos. Empece a besarle el cuello y atrás de las orejas. El solo respiraba fuerte. No espere más y me subí en él, le quite el buso y empece a besar sus tetillas. Su excitación crecía. Le dije que se callara porque no quería que tocarán las puerta. 

Aprovechó el momento y bajo con su boca hasta mi pene. Bajó el pantalón de la pijama y chupo mi pene como si fuera un helado, rodeando con la lengua mi glande. Luego empezo a besarme los testículos y las ganas de penetrarlo se apoderaron de mi. Le quite los pantalones de la pijama y como yo no teníamos calzoncillos. Bese su pene que estaba jugoso, tenía muchos fluidos y ese liquido me lo comí todo. 

Empezamos a hacer un 69 fenomenal, cada uno cogió el pene como si fuera una chupeta, el tronco, los testículos y seguí hasta la niez, luego ensalive un dedo y se lo puse en la entrada del ano, lo frote un momento y empece a meterlo. Se retorció un poco y soltó un grito suave. 

Nos voltiamos nuevamente y empezamos a besarnos. Ahora ya con las dos manos libres empece a abrir el agujero y meter el dedo. Su roto estaba estrecho y eso me arrechaba más. Sentimos unos pasos que se acercaban a la habitación y salte a la cama, nos vestimos en menos de cinco segundos. Nos hicimos los dormidos y callamos. 

Esperamos un rarto, ya los televisores se apagaron y el silencio en la casa era total. Baje nuevamente a la colchoneta, le cogí el pene y empecé a masturbarlo. Hizo lo mismo conmigo, asi quie volvimos al 69, ya nos metiamos los penes en la boca succionando con fuerza. Ya cuando se iba a correr me dijo y nos empezamos nuevamente a masturbar. Sacamos mucha leche, la que cayó en nuestros dorsos. Limpiamos con papel higiénico. Yo termine durmiendo con el. Mi pene estuvo toda la noche pegado a su culo, ese que no pudo ser mío esa noche. 

A las siete de la mañana nos llamaron a desayunar. Bajamos y compartimos con el resto de familia del día. Esperamos la noche para empezar nuevamente la faena... Sin embargo no pasó nada. No se dieron las cosas. 

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