El maletín de R

El maletín de R
Escrito originalmente por agave en Guiacereza.com

Hay hombres que aparecen en mi vida, y así como aparecen luego se hacen parte del paisaje, luego, con el tiempo no me percato que ya no están, y sin embargo, puede suceder que vuelven a aparecer; regresan como si el tiempo se detuviera y continuara de repente. R me dijo una noche que estaba en la ciudad, menciono que quería verme.

R es un hombre bien particular, recordé que tenia un especial encanto por un conjunto de lencería rosa que me regalo hace aproximadamente tres años a razón de un capricho suyo; creo que es una especie de cromofetiche que tiene un efecto sorprendente en su fisonomía y en sus erecciones. Siempre usa una gabardina negra, pesada, gruesa. Viaja con una maleta y un maletín de cuero, este segundo es el que es un poco extraño, es su caja de herramientas, si la abres esperas encontrar documentos, carpetas, no obstante, lo que se encuentra es una colección generosa de juguetes sexuales: tres consoladores, uno negro sencillo, uno rosa de dos puntas la segunda es para el ano, uno de vidrio azulado; dos vibradores, uno de forma cónica y otro con la forma fálica tradicional; dos pares de esposas, un lazo negro, unas bolitas anales moradas, aceites de diversos aromas.

Tiene un ritual que creo debe seguir con cada mujer, le gusta abrir el maletín, mostrar cada uno de los juguetes, explicar cómo funcionan, luego una copa de vino, música suave. Luego de regreso a la cama dice algo como "me gustaría empezar por este, ¿te acuerdas cómo funciona?"

Le digo que más o menos, pero no porque no lo recuerde sino debido a que sé que disfruta explicando; esta vez me pide que me quite la ropa, toma uno de los vibradores y pone la punta en mi clítoris, lo enciende, me mira a los ojos, me pregunta qué siento, pero no me deja responder, o más bien pone palabras en mis labios "debes sentir cómo pequeños temblores recorren tus piernas, una sensación que no puedes controlar, como un reflejo que..."

Busca un nuevo juguete, esta vez quiere estimular mi coñito y mi culito, hace la misma pregunta, pero el es que nuevamente responde. Me ata, deja mis piernas abiertas, para su diversión, para jugar con paciencia, es desesperantemente placentero, me retuerzo, quiero terminar pero no me lo permite. Luego deja a un lado su maletín, se desnuda, toma un pequeño dildo, me penetra, lame mi clítoris, no lo soporto y el orgasmo es inevitable. 

Su juego apenas inicia... 

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