El hermano de mi esposa 5

El hermano de mi esposa 5
Escrito originalmente por osocasadobi en Guiacereza.com

Después de ese fin de semana en finca de mi suegra siguieron los encuentros sexuales con mi cuñado cada vez con más frecuencia. Se nos está convirtiendo en un gusto mutuo cada vez más.

Tuve que salir de viaje por trabajo varios días a Tokio (Japón). Estando en mi viaje me llego un mensaje al WhatsApp de mi cuñado. (de ahora en adelante lo llamaremos Di):

Di.- hola, cuando llegas a Colombia?

Yo.- mi vuelo llega a las 7:30 de la noche el viernes

Di.- y mi hermana ya sabe?

Yo.- si, por qué preguntas?

Di.- podrías decirle que te quedas un día más, y que llegaras el domingo en la noche?

Yo.- y eso, por qué?

Di.- quiero tenerte para mi todo el fin de semana, te recojo en el aeropuerto y nos vamos a un hotel desde el viernes que llegues hasta el domingo en la noche, yo le digo a mi hermana que voy a un paseo con amigos

Yo.- hecho, ya le escribo y te cuento.

Di.- dale, la pasaremos rico.

Yo hice lo propio, le escribí a mi esposa y le informe de mi atraso en el viaje, sin ningún problema luego se lo informe a Di.

Yo.- listo, fin de semana para los dos

Di.- que bien, me haces muy feliz, ya verás lo bien que la pasaremos

Yo.- te hago feliz???

Di.- si, espero no te parezca extraño, pero si es verdad, seré muy feliz contigo todo el fin de Samaná, te he extrañado.

Yo.- mmmmmmmmmmmmmmmm

Seguí el resto de semana en Tokio cumpliendo mi tarea laboral, se llegó el día y aterrizó mi avión en Bogotá el día viernes a las 7:30 pm como estaba previsto, luego de salir de emigración hay estaba Di, no sé qué me paso, pero al verlo me pareció más hermoso de lo que siempre lo he visto, mi corazón empezó a latir con más rapidez de lo habitual, le di un gran abrazo y sentí también lo acelerado de su corazón, acompañado de una gran sonrisa en su rostro que parecía imposible borrar.

Salimos del estacionamiento del aeropuerto en el carro de Di, rumbo al hotel Hilton en la carrera séptima entre calles 72 y 73.

Él tenía todo reservado, nos registramos, el botones se hizo cargo del equipaje y nosotros pasamos directo al comedor.

Ambos pedimos una hamburguesa, papas fritas y Coca-Cola, pero como no nos había llegado, volvimos a pedir otra hamburguesa, la cual compartimos entre los 2. Llevamos 2 latas de Coca-Cola por si teníamos sed por la noche, y a eso de las 11 de la noche, nos retiramos para la habitación, nada más llegar, encendimos la lampara, nos desvestimos, quedándonos con el bóxer, y una camiseta, vi que Di, estaba con la verga a media asta. No dije nada para no molestarlo, le notaba un poco distante conmigo.

Estando ya ambos acostados, le pregunté:

Yo.- estas molesto conmigo.

Di.- no. ¿Por qué lo preguntas?

Yo.- No sé, te noto algo raro.

Di.- No.

Yo.- Dime, que es lo que te ronda por esa cabeza.

EL dudando unos segundos, en los que solo se podía oír un silencio sepulcral, me pregunto tartamudeando;

Di.- ¿co co como se siente ser penetrado?

Yo.- Pues algo especial, solo eso, si te gusta hacerlo los hombres.

Di.- ¿Y es verdad que duele al hacerlo con un hombre?

Yo.- Pues no, solo mientras te acostumbras. ¿Por qué me preguntas eso?

Di.- Es que yo, yo quisiera hacerlo contigo. Me gustaría probar y saber que se siente al hacerlo con un hombre.

Yo.- pues cuando quieras y estés listo, me avisas

Di se calló durante unos segundos, me abraze a él, empezó a besarme la cara, mientras yo le iba susurrando:

Yo.- Así que quieres hacerlo conmigo ¿eh?

Di.- Sí,

me contesto, lleve mi mano a su entrepierna, notando como tenía hinchada la verga.

Di.- ¡Ohhh! ¡ooohhh!

Suspiró al notar mi mano acariciar su polla, empezando a besarme en los labios. Eran unos besos sensuales que iban acariciándome los labios, mientras yo le iba bajando el bóxer y acariciaba su polla. Empezó a morderme los labios con furia y deseo, a la vez que me lamía con la lengua, hasta conseguir meterla en mi boca saboreando mi saliva y jugando con mi lengua. Llevó sus manos a mi cintura, queriendo meter su mano por dentro de mi interior, a la vez que me lo iba bajando. Yo me estremecía y gemía al contacto de mi polla con su mano, mientras me iba quitando él bóxer. Después, tiró de mi camiseta hacia arriba, dejando mi torso desnudo, besó mis pezones, mientras me sacaba por completo la camiseta. Nada más sacarme la camiseta, terminó de despojarse de su bóxer y camiseta, quedando ambos desnudos como Dios nos trajo al mundo. Nos abrazamos mutuamente, nos comimos la boca hasta dejarnos hinchados y enrojecidos los labios, mientras le preguntaba qué es lo que deseaba hacer, sí quería que yo se la metiera y follarlo, o prefería que me la metiese él a mí.

Di.- Quiero que me la metas tu a mí. Quiero saber que se siente.

Empecé a morder y lamer todo su cuerpo, empezando por los labios, luego fui bajando por el cuello, donde le hize estremecer y gemir mientras se revolvía, a causa del placer que le hize sentir; se abrazaba a mi, rodeándome con sus piernas por la cintura, mientras se revolvía derritiéndose de tanto gusto que sentía.

Después de martirizarle mordiéndole todo el cuello, fui bajando hasta llegar a su pecho, donde succioné y mordí sus pezones, dejándoselos hinchados y colorados de tanto morderlos. Proseguí mi martirio hasta que alcanze su entrepierna, donde con toda la sensualidad del mundo, agarre su polla que estaba tiesa y dura a reventar, y sujetándola por la base, fui pasando la lengua desde la base hasta llegar a la punta, donde me pare a jugar con mi lengua, lamiendo las gotitas de líquido preseminal que se asomaban.

¡Dios! Aquello le hizo estremecer de nuevo, me agarro la cabeza con sus manos, mientras se impulsaba levantando su culo, en un claro deseo por introducir su polla en mi húmeda boca. Cosa que no tardó, ya que, abriendo mi boca, fui introduciendo su falo, en mi húmeda y caliente cavidad. lo hacía chillar y retorcerse de gusto. Tiraba de mis pelos mientras se retorcía y daba chillidos de placer.

Di.- ¡Ohhh osito! ¡ohhh! ¡ooohhh ohhh! Me voy a correr, Si sigues me voy a correr, me dijo gritando.

Yo al ver que estaba a punto de hacerlo correr, saque su polla de mi boca, volviendo a sus labios, donde volvi a morderlos, y meter mi lengua en su boca, haciendo que chupara y saboreara mi lengua, al igual que el chupaba y saboreaba la mía.

Yo.- Abre las piernas, Di,

Hizo lo que le pedía, abrió sus piernas, quedando yo justo en medio de ellas. Le agarre por las corvas con mis manos levantando sus piernas, haciendo que su culo quedara totalmente entero a mi disposición. Empuje sus piernas hacia su pecho, dejando más expuesto su culo. Y mientras le sujetaba las piernas con mis manos, lleve mi boca a su culo, empezando a lamerlo.

¡Ohhh Dios! Aquello era maravilloso, pasaba mi lengua por su agujerito, hurgando con la punta de mi lengua, intentando meterla dentro de su ano. Luego mordía justo debajo de sus huevos y seguía dándole mordiscos por las ingles y muslos, sacándole nuevos chillidos.

Después de dejarle bien lamido el ano, llevé uno de mis dedos a su esfínter, y poco a poco fui introduciéndolo en él. Al principio no notaba ninguna molestia, pero sé que se sentía raro. Cuando metí un segundo dedo, entonces sí, entonces le hice dar un grito de dolor.

Di.- ¡Ah!

Protesto al notar como ese segundo dedo intentaba entrar en su culo.

Yo.- ¿Te duele Di?

Di.- Sí

Yo.- Espera un momento, vamos a lubricarlo con crema para que no te moleste.

Me fui hasta donde tenía los neceseres con las cosas de aseo y la crema, cogi lo que buscaba, me volvi a colocar en medio de sus piernas, abri la crema, lleve sus piernas a mis hombros, unte con la crema su ano, y poco a poco fui esparciéndola con mis dedos, hasta que consegui meter 2 de mis dedos, sin que le hiciera daño. Ya metía mis 2 dedos en su ano, sin que protestara nada. Solo tenía una rara sensación al notar mis dedos dentro de su culo.

Yo.- Bueno Di, ahora ya llegó la hora, vamos a meterte mi polla y desvirgarte. Vamos a desflorar tu lindo culito y sabrás lo rico que se siente.

Empuje sus piernas todo lo que pude hacia su pecho, haciendo que su culo quedara totalmente a mi disposición. Me arrime quedando pegado a el, coloque la punta de mi polla en la entrada de su agujerito, empeze a empujar poco a poco, haciendo que su esfínter se fuera abriendo, permitiendo que mi polla fuera entrando, invadiendo su culo.

Di.- ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh!

Gritaba cada vez que mi polla abría un poco más su esfínter, introduciéndose cada vez un poco más en su culo. Estaba tenso y clavaba sus dedos en mis brazos, notando como mi polla le iba desflorando.

Di.- ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh!

Grito al notar como entro todo mi glande.

Yo.- Ya Di, ya te ha entrado lo más difícil, ya te he metido la cabeza, ahora relájate y vamos a esperar un momento a que tu culo se vaya expandiendo, y se acostumbre a mi polla.

Esperé unos segundos, y mientras me echaba sobre el, alcanzando mi boca con la suya, di un movimiento a mi pelvis, clavándole toda mi virilidad en sus intestinos.

Di.- ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! ¡ooohhh ohhh!

Grito al notar como entraba toda mi polla, desflorando hasta ahora su virgen ano.

Yo.- Ya Di, ya, ya la tienes toda dentro, ahora ya te he desvirgado. Vamos a esperar un poquito, y te empezaré a follar.

Espere unos segundos que parecieron eternos, para poco a poco ir moviendo mi pelvis, haciendo que mi polla se fuese deslizando por sus entrañas. Cada vez que me movía, era como si le fuese abriendo más y más. Di, no dejaba de gemir, notando como aquella barra de carne se iba deslizando por su interior, ensartándole como si fuese un pollito asado. El dolor ya era prácticamente inexistente, y cada vez que la punta de mi polla se incrustaba en lo más hondo de su culo, notaba como le daba una descarga eléctrica, que le hacía gemir de placer.

Di.- Ahí, ahí, dale ahí, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto!

Yo.- Ahí te gusta, ¿eh Di? Es ahí donde te gusta, ¿eh? Ahí es donde tienes la próstata, por eso te gusta cuando mi polla te roza ahí.

Yo no paraba de gemir y gritar, cada vez que le ensartaba la polla en el culo. Los 2 sudábamos por todos los poros, escuchándose los jadeos y gemidos de aquella copulación, y el golpeteo que daba mi pelvis al ensartarle la polla, chof, chof chof chof, chof, chof chof chof.

Yo.- ¡Ohhh Di! Me corro, me corro, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto!

Notaba como mi polla palpitaba dentro de su culo, expulsando mi semen dentro de él. En ese justo momento, fue cuando su polla empezó a soltar todo el semen, salpicando todo su pecho y vientre.

Se había corrido sin tocarse la polla. Al notar como yo derramaba mi leche dentro de su culo, su polla empezó a hincharse, derramando todo el esperma que tenían sus huevos. Quedamos exhaustos, Yo sobre Di, besándole los labios con mi polla todavía dentro, y el con las piernas levantadas sobre mis hombros, con el culo recién desvirgado, y preñado con mi semen.

Poco a poco nos fuimos recuperando, y una vez normalizada la respiración, saque mi polla de su culo, bajó las piernas dejándolas estiradas y abiertas, quedándome en medio de ellas, me agache sobre su pecho, lamiendo todo el semen que había derramado sobre él. Lamí todo el pecho y vientre, luego chupé su polla, no dejando rastro alguno de semen. Una vez termine de lamerle todo, me eche sobre él, apoderándome de su boca.

Yo.- ¿Te ha gustado Di?

Abrió los ojos y mirándome a los míos, me dio un beso en los labios, diciéndome:

Di.- sí, sí me ha gustado, mi osito. De ahora en adelante solo quiero pertenecer a ti y que tú me pertenezcas solo a mí, a diferencia de mi hermana claro está. jajajajajajajaja

Esa noche quedamos así dormidos, los 2 abrazados uno al otro, y el resto del fin de semana fue luna de miel…

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