El baño del avión

El baño del avión
Escrito originalmente por Los de la oficina en Guiacereza.com

“J”

Ser una mujer sumamente religiosa en esta oficina no ha sido fácil, mi educación me hace difícil entender todo lo que he visto, escuchado y sentido aquí. Ahora mismo me siento un poco inquieta y por mi cabeza pasan miles de cosas, la fiesta anterior me dejo con muchos interrogantes y con una curiosidad que tiene a mi cabeza trabajando desde hace unos cuantos días.

Cada vez que veo a mis compañeros, me pongo roja y comienzo a recordar todo lo que vi ese día, no es fácil ver a tu jefa desinhibida y fuera de sí con el señor “Y”, ni a la señora “P” hermosa y excitada con el señor “JO”, que era mi ejemplo de un amor eterno por la señora “N”, y ni qué decir del señor “A”, que, aunque siempre ha sido un alborotado… ¿pero con “G” ?, todo fue muy sorprendente ese día.

Mi novio después del día de la fiesta, ha estado insinuando que ya es hora de que nuestra relación pase a otro nivel y le dé una “prueba de amor”, lo cual, sinceramente no me llama la atención. Ha llegado al punto de colocar mi mano en su pene, en un desesperado intento por comenzar a tener relaciones, cosa que no hice y de solo tocarlo me dio repulsión y casi salí corriendo; en vista de eso, me dio un ultimátum, en el que me exigía que lo hiciéramos o la relación se terminaba; un poco movida por la curiosidad y su chantaje, accedí a su chantaje diciéndole que lo intentaríamos.

Llegado el día que habíamos cuadramos para hacerlo, yo estaba súper nerviosa, me cito en su casa diciendo que sus padres no estarían y que sería más cómodo para mi en un lugar que conocido. Al llegar todo fue normal, nos sentamos en el sofá, comimos algo, vimos una película y comenzó a besarme. nunca me ha gustado mucho como me besa, abre mucho la boca, me babea hasta las mejillas y su barba me raspaba en la comisura de los labios. La verdad, no me pude concentrar por todas esas sensaciones que me tenían dispersa. Con sus manos me soba los brazos e iba subiendo hasta llegar al valle de mis senos. ¿será que hay algo mal en mí?, no logro sentir gran cosa, es más, no me gusta lo que hace; Él prosigue siguiendo y me quita la camisa. De manera torpe intenta quitarme el sostén, sin dar resultado porque se enreda y por más que trata, no lo logra, en vista de su patético intento, me lo quito yo misma, para que luego, en su desespero masajeé mis senos como si nunca hubiera tocado otros. Mis senos son como de colegiala, pequeños, puntiagudos, rosaditos y sé que dejan anonadado a cualquiera y como él no es la excepción; me dice lo hermosos que son y me ruboricé, no es algo que este acostumbrada a oír. Toma el enrojecimiento de mi rostro como un indicativo de que me gustó y se aventura a besarlos; definitivamente no es lo mío, ¿Por qué no me gusta su toque?; Es mi novio, debería de gustarme, pero ahora mientras hace eso, pienso y me doy cuenta que lo que siento por él no es amor; estoy con él porque es lo que se espera de mí, porque es lo que esperan mis padres porque ambos somos de familia religiosa, vamos a la iglesia los domingos, nuestros padres son amigos y las dos familias están contentas con la relación; en ese momento entendí el motivo por el cual he salido con él por más de dos años; él seguía haciendo lo suyo como si fuera algo muy placentero, supongo que para él lo era, pero a mí no me gustaba lo que hacía, sinceramente no me era fácil concentrarme porque su toque no me excitaba como me excité al ver a mi compañera con el señor “JO”.

Mientras mi novio seguía yo sentía fuertes deseos de pedirle que pare, pero ya estaba comprometida con terminar, mi curiosidad y mi palabra pueden más que mi falta de entusiasmo. Sus manos bajan por mi costado hasta la cadera; mientras el sigue con su boca en uno de mis pezones, con una mano me quitó la falda y con la otra toca mi entre pierna, hasta ese punto siento algo, realmente se siente rico, pero no tanto como pensé que sería… no sé, más estimulante, me decía a mí misma que esto era mi culpa, que debía estar más concentrada, pero sinceramente no podía. No sé cuándo me quitó la panty, pero me percate porque de repente se levantó y muy ansioso me dijo, “no aguanto más”; se quita el pantalón y el bóxer, de lo rápido que lo hace, no me deja ver muy bien cuando me abre las piernas y me introduce uno de sus dedos, fue una sensación súper horrible y dolorosa; el no paraba a pesar de que le decía que dolía, me dijo que eso era normal que después comenzaría a sentirse rico; pero no dejaba de doler, me estaba maltratando mucho, me dijo “esto es para que no te duela mucho”, yo por dentro me decía “¿puede doler más?”, Ya quiero que pare, es muy doloroso y no contento con eso, sin advertirme me penetro con una estocada dura y fuerte; y si, duele mucho peor, le grite porque quería que parara y con mis manos lo empujé por el pecho para apartarlo pero él me tenía tan agarrada y parecía un perro en celo dándome estocadas rápidas hasta que milagrosamente termino, eso sí, me sorprendió lo rápido, por lo que he visto en mis compañeros, ese acto dura mucho más. mi novio terminó en casi 3 minutos, con un grito ahogado y derrumbándose sobre mí.

Salí de esa casa lo más rápido que pude, llegué a mi casa y como en las películas lloré mientras tomaba baño en la ducha, ese acto bochornoso y asqueroso había dejado un muy mal recuerdo que nunca iba a borrar. Me juré no volverlo a hacer, definitivamente eso del sexo no era lo mío y dije que la relación con mi novio estaba completamente terminada, no podía seguir con un hombre que no me gustaba ni en el sexo Y que Dios me perdonara pues lo que había hecho no era correcto y necesitaba reflexionar.

Más tarde esa semana, me informaron que teníamos un viaje de negocios a Toronto-Canadá; trabajar en una empresa dedicada a la bolsa internacional implica viajar mucho y mi jefa no puede ir a ningún lado sin su secretaria, ósea yo, eso de viajar a muchos lugares me encanta y salirme un poco del dominio de mis padres que siempre están encima de mí, es un valor agregado que disfruto aún más.

Después de finiquitar todos los detalles, nos fuimos de Santa Marta a Bogotá, el vuelo fue corto, casi no lo sentí y como salimos muy temprano me quedé dormida en el transcurso del trayecto; de allí tomábamos otro vuelo hasta el Salvador, mientras abordábamos nos quedamos hablando de todo un poco, el Señor “A” que siempre tiene un cuento nuevo y excitante que decir, estaba (como dice él mismo) “pajareando” una muchacha que vendía donuts en el área de vuelos internacionales y la señora “D” está sumergida en su computadora, creo que trabajando, fue un vuelo normal de casi tres horas y sin ningún contratiempo.

Por motivos que desconozco nos cambiaron los asientos, eran tres puestos juntos y después nos colocaron a todos en puestos diferentes, a mí me tocó un puesto al lado de una chica, sinceramente era muy linda, con cabello rubio, mejillas rosadas, unos labios gruesos pero con una boca pequeña y unos ojos súper hermosos, nunca había visto unos ojos tan fabulosos, eran verdes con pinticas amarillas en el centro, parecía un hada de cuentos, me senté a su lado, de un momento a otro y no sé porque me puse algo nerviosa, pensaba que era porque ella parecía extranjera y me daba miedo que comenzara a hablar conmigo y no le entendiera, soy buena en ingles pero no sé nada de francés u otros idiomas, pero sorprendentemente ella me sonrió y me dijo hola en español, claro no un español perfecto pero se le entendía, era como si un francés tratara de hablar español. Entablamos una conversación, en la que muy cortésmente me invito unos dulces salvadoreños que llevaba en el bolso, charlamos de todo un poco, que ella estaba de vacaciones en el salvador, que siempre le llamo la atención los países latinos, que ya conocía Argentina, Chile, El Salvador y México, que le encantaría conocer Colombia.

No sé qué tenían esos dulces pero se me soltó la lengua y prácticamente le conté toda mi vida en esas 5 horas, creo que me llego a conocerme mucho mejor de lo que me conocen mis padres; entre las tantas cosas que le dije, le conté de mi desafortunado encuentro sexual con mi ex novio, lo genial que era donde trabajaba y demás; ella cada vez que se reía me tocaba en la pierna, o me daba una palmada y me la dejaba en el hombro, o me tocaba la mejilla y era una sensación súper mágica, me hizo entender que me gustaba más su toque sutil, que los toscos intentos de caricias que hacia mi ex, eso, me pareció demasiado raro, pero preferí ignorarlo y seguir disfrutando de su grata compañía. En cierto momento del viaje me dieron ganas de ir al baño, me disculpé con ella y fui, cuando me estoy lavando las manos después de hacer pis, alguien abre la puerta, por dentro me doy un golpe porque se me olvido echarle el seguro a la puerta, y es ella, mi compañera de asiento, entrando al baño y metiéndose conmigo, me sorprendo y en mi rostro se nota mi pregunta del porque ella está entrando en el baño, y me sonríe, cada vez que veo esa sonrisa me relaja y me hace sonreír. Sin decirme mucho, porque realmente no me dice nada, me besa muy suave, como si les encontrara sabor, olor y textura a mis besos, algo dentro de mi creyó que debía rechazarla, pero no podía, se sentía súper rico, como si todo mi cuerpo se relajara y otro ser dentro de mi tomara el control, le sigo la corriente, dejando actuar mis instinto, la bese fuerte, introduje mi lengua dentro de sus labios y por un momento sentí como si danzaran nuestras lenguas, nunca un beso se sintió tan excitante, seguro, delicioso; ella tiró de mi cabello y beso mi cuello, colocándolo de una manera que fuera más fácil para ella seguir el recorrido hasta mi clavícula, mis senos se sentían pesados y quería más. Con su otra mano tomo mi playera y la subió pasándola por mi cabeza, luego de manera experta retira mi sostén y me chupa los pezones, fue la sensación más deleitante de mi vida, allí supe todo lo que me había perdido, sentí un hormigueo por todo mi cuerpo y podía sentir mi vagina latiendo, como la vez que vi a la señora “P” con el señor “JO”; algo dentro de mi pide más, así que la toque igual en sus senos y guiándome por lo que había visto en la fiesta le pellizque un pezón por encima de la camisa, le doy gracias al cielo porque las extranjeras que están en contra de los sujetadores, así que hice lo mismo y metí mi mano por debajo de su blusa y masajeé sus senos, eran firmes, duritos y los pezones en el tacto eran un puntico erecto que se me hizo rico al tocarlos, ella chupaba fuerte mis pezones pasando de uno al otro con gran avidez.

Soltó mis pezones con una mirada picara y una sonrisa en los labios, me dijo que me quitara el pantalón, el corazón me latía a mil pero no lo pensé y me quite el pantalón súper rápido y junto con él se fueron mis bragas, ella se me acerco y comenzó a besarme otra vez, mientras se desvestía, se aseguró que el seguro del baño estuviera puesto y me dijo que teníamos que apresurarnos porque alguien puede llamar a la puerta, así que se quitó la ropa rápidamente y me besó fuerte; paso sus manos por mis senos, mientras juntaba su cabeza con la mía porque me encantaba como me estaba besando, subí mi pierna a su cadera sin darme cuenta y frote mi vagina que estaba toda mojada con su pierna y esa fricción me calentó aún más de lo que ya estaba, ella bajo su mano y toco mi vagina, froto sus dedos sobre mi clítoris muy suavemente, lo pellizcó, luego rozó sus dedos por mi entrada, me tense un poco porque recordé que mi primera vez fue muy dolorosa y pensé que esta vez también lo seria, pero cuando ella metió su dedo, entro con facilidad, estaba tan empapada que sentí que apreté su dedo con mi vagina, la sensación era tan deliciosa, que solté su boca e hice un jadeo extraño que nunca había hecho, ella metió y saco su dedo mientras que con el pulgar estimulaba mi clítoris, estaba tan excitada, ella besaba mi cuello y sostenía mi peso con una mano en mi glúteo. Metió un segundo dedo y sentí como se estiraba allí abajo, yo no podía pensar con claridad, eran más fueres las sensaciones que mi cordura, seguía aferrada a sus hombros y su cabello, masajeando su cabeza haciéndole entender con mis dedos que lo que me hacía me estaba volviendo loca, levantando su cabeza, me dice que me recueste al lavamanos para poder abrir mis piernas, estoy súper confundida, no sé qué va a hacer, se arrodilla, coloca una de mis piernas en su hombro y con los dedos vuelve a estimular mi labios y se siente delicioso; no puedo dejar de verla, es tan excitante verla cuando me toca y disfruta de mí; me vuelve a sorprender cuando me lame, eso no me lo esperaba y chupa mi clítoris duro, lo masajea con los labios, pasa la lengua por mi entrada; se saborea y me mira a los ojos todo el tiempo; muy rápido pero tranquila, comienza a introducir los dedos dentro de mí, los dedos de mis pies se tensan e intento no perder el equilibrio encima del lavamanos. Ni yo misma sé que es esto que empiezo a sentir, me hormiguea el cuerpo, siento una presión extraña en mi vagina, quiero apretar esos dedos fuertes para que nunca se salgan de mí, sin avisar mi vista se nublo y exploté, casi grito, sino es porque medio recordé en donde estaba y mordí mi mano para no gritar, fue deslumbrante, estoy segura que ese fue mi primer orgasmo; en el baño de un avión, fue muy extremo, mi vagina se estremecía y ella no dejaba de estimular mi clítoris. No pude sostenerme más y caí, ella se separó de mí y me ayudo a levantar, me sonrió y me dijo en su español mal hablado: “ya vez, el sexo no es tan malo, depende con quien lo hagas”. No pude decir nada, simplemente nos vestimos y salimos del baño, faltaban todavía dos horas para llegar a nuestro destino.

Ella se lo tomo muy normal y siguió hablando conmigo como si nada, de vez en cuando dándome besos en la boca que me volvían loca y disimuladamente tocaba mis senos; sinceramente no me importo que me vieran, yo solo quería seguir con ella. cuando llegamos a Toronto, ella me dio su teléfono y me pidió que nos siguiéramos viendo, no sé qué pasara más adelante, pero creo que estoy descubriendo una nueva “J”. Este viaje puede ser lo mejor que me ha pasado en la vida.

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