Diario de una ninfoamana Capitulo 1

Diario de una ninfoamana Capitulo 1
Escrito originalmente por Danielasissy94 en Guiacereza.com

Capítulo 1

Más que el sonido de la alarma, es la vibración del celular sobre mi mesa de noche el que me despierta. Estiro la mano para tomar mi celular y apagar la alarma. El frío recorre de inmediato mi piel y me apresuro para meter de nuevo mi brazo entre las cobijas. Me vuelvo a quedar dormida hasta que la siguiente alarma suena. Si lo sé, soy una de las tantas personas que para levantarse tienen que poner hasta 5 alarmas. Obligo a mi cuerpo a salir de las cobijas, arrastrándome entre ellas hasta el borde de la cama. Me siento en el borde y es cuando me doy cuenta que afuera se está cayendo el cielo. Me voy corriendo en puntitas hasta el baño por el piso frío. Abro la ducha, me siento en el inodoro mientras espero que se caliente el agua. Jalo de la cadena y me desvisto. Abro la puerta de la ducha y dejo que el agua recorra mi cuerpo mientras me pierdo en el sonido del agua. Me quedo allí por unos segundos hasta que me obligo a reaccionar. Me aplico mi shampoo y acondicionador mientras repaso todo lo que tengo por hacer.

Lo primero es asistir a una entrevista de trabajo. Conseguí la entrevista en una empresa que se dedica a la producción de bases para pinturas, y por lo que pude ver en su página de internet, es grande la empresa, con dos sedes. Después de esto, tengo la segunda entrevista para ingresar a la nueva Uni. Pude arreglar para que una entrevista fuera por la mañana y la segunda por la tarde para darme el tiempo de poder almorzar y llegar con tiempo.

Mis baños suelen tardar 15 minutos como mínimo. Cuando salgo de la ducha, reviso la hora en el celular. Las 8 en punto. Mi entrevista en la empresa es a las 10 am. Tengo tiempo suficiente, además que la entrevista es cerca, para salir media hora antes. Pongo una toalla alrededor de mi cuerpo mojado y la otra en mi cabeza, conecto la plancha mientras me dirijo a mi armario. Una de las ventajas de tener un apto para mi sola, es el poder adecuar un cuarto entero como armario. Mi closet es del tamaño del cuarto, donde tengo un estand para cada tipo de prenda. Me apliqué una crema corporal con olor a cereza, tomé una tanga blanca de encaje con su brasier y unas medias liguero de color negro.  Abrí el armario para escoger una blusa, pero me acordé que había comprado una blusa tipo corset blanca straple hace una semana y no la había estrenado esperando la ocasión oportuna y creo que hoy me quedaría perfecta. Me quité el brasier y me puse la blusa. Me quedaba ceñida y marcaba muy bien mi cintura que se ha venido definiendo con las hormonas. Era un poco escotada por lo que no sentía que fuera muy adecuada para la entrevista, pero me gustaba como se veía, así que decidí acompañarla con una chaqueta y abotonarla para que me cubriera los senos. Adicional, saqué una falda tipo lápiz que me gusta mucho. Es en cuerina y me llega un poco más debajo de la mitad de las piernas, pero por atrás tiene una abertura para poder caminar ya que queda bastante ceñida, y esta abertura me llega unos 2 cm debajo de mi de mi cola. El correo decía que me entrevistaría el dueño de la empresa, y estaba decidida a pasar la entrevista como fuera, necesitaba el trabajo con urgencia, además que el pago era por un poco más del doble de lo que ganaba y era lo que necesitaba. Un poco de ayuda no que me quedaría mal.

La falda cubría muy bien el encaje de las medias por delante, pero al verme en el espejo la cola, por la abertura se alcanzaba a ver un milímetro del encaje de las medias de liguero, por lo que me jale la falda para tapar lo que se alcanzaba a ver. Me maquillé con unas sombras suaves, un labial mate color chocolate un poco oscuro y un poco de iluminador. Me alisé el cabello mientras preparaba un café. Lo acompañé con una galleta y una porción de fruta, corrí al baño y me cepillé los dientes mientras pedía un Uber, después tomé una chaqueta roja ceñida en cuero con cremallera, la cual subí hasta el cuello tapándome los senos tal como lo había planeado; también tomé un par de tacones rojos para hacer juego con la chaqueta, con un tacón de 10 cm.

Salí del apto corriendo ya que había recibido el mensaje que había llegado el Uber. Por fortuna había parado de llover y comenzaba a salir el sol. La falda se me subía al correr y luchaba para que no se me viera nada. Al abrir la puerta me recibió un señor de unos 40 años que me recordó a Carlos. Me quedé por un segundo viéndolo y después subí al auto. Sentía como el señor me miraba de reojo las piernas. Me sentí incómoda, aunque no niego que me gustaba el morbo con el que me miraba. Sentía mi cara caliente, y trataba de distraerme, pero no podía, y en un semáforo lo voltee a mirar. Nuestras miradas se cruzaron y le dediqué una tímida sonrisa, y volteé a mirar por la ventana casi de inmediato. Le pagué al conductor el cual me dedico otra sonrisa y un “hasta luego preciosa”.  Me baje del carro con las piernas temblando, y por la prisa que tenía de bajarme rápido, no me percate que la falda se me había subido, dejando la punta de la abertura hasta la línea de mis nalgas, mostrando todo el encaje de las medias. Con un giro rápido baje la falda hasta donde debía estar, me disculpe con el conductor el cual estaba con los ojos abiertos como platos. Salí corriendo hasta la puerta de la empresa, timbre y me di la vuelta para asegurarme de que el conductor se hubiera ido.

Llegue a la empresa 10 minutos antes. Me tomó llegar 15 minutos en carro desde mi casa. Es la sede administrativa donde solo se almacena y se coordina la entrega del producto. La fábrica principal queda fuera de la ciudad, lo cual me gustaba ya que me relacionaría con pocas personas en mi primer trabajo como chica. Me metí en Instagram mientras esperaba que abrieran la puerta. Un hombre de unos 50 años me recibió en la puerta, le dije que venía por una entrevista lo cual me hizo pasar sin problema alguno. La entrada daba al parqueadero donde había un operario terminando de cargar un camión. Aseguró la puerta y se despidió del conductor. Comenzó a caminar directo a la misma entrada para donde yo iba. Miraba al piso mientras se abría el overol y se amarraba las mangas alrededor de la cintura. Tenía una camiseta ceñida que enmarcaba sus enormes y fuertes brazos. Era más alto que yo estando en tacones, sus rasgos eran rudos, ojos cafés, barba incipiente apenas saliendole, y unos labios carnosos. Levantó la mirada y se encontró con la mía. Me regalo una leve, aunque coqueta sonrisa que me obligó a agachar la mirada. Recogí mi cabello por detrás de mi oreja mientras sonreía. Nos encontramos a la entrada de la recepción donde se paró en frente mío interrumpiendo mi camino.

<< ¿Buscas a alguien? >>, su voz gruesa resonó en mis oídos y me quedé mirándolo mientras le sonreía como una tonta. << ¿Pasa algo? >>. Sacudí mi cabeza y me obligué a responder. << Vengo para una entrevista de trabajo. Mucho gusto, soy Laura Daniela >>. Extendí mi mano y él me correspondió con la suya. Me dio un fuerte, aunque delicado apretón de mano, << Soy Rafael, mucho gusto >>. Su mano era grandísima, su piel algo áspera, pero muy gentil. << Sigue por el corredor y subes la escalera, pregunta en la primera oficina por María y di que vas para una entrevista. Ella te anunciará >>. Le di las gracias y de nuevo extendí mi mano. Me despedí y seguí las indicaciones que me había dado Rafael.

La recepcionista era una señora de unos cuarenta y tantos. Me presenté y le dije que venía por la entrevista. Me hizo pasar y me dijo que me estaban esperando, aunque el presidente no estaba y posiblemente no podría llegar, así que la entrevista me la haría la gerente de la empresa. Abrí los ojos sorprendida y creo que la boca me llegaba al piso. Si la entrevista me la iba a hacer la gerente, definitivamente me había vestido de la peor forma posible. María me preguntó que si tenía algún problema a lo que le respondí que no. Me dijo que tomara asiento mientras me llamaba.

Los minutos que esperé se me hicieron eternos. Estaba con el corazón en la mano. Necesitaba el trabajo con urgencia y vestida como estaba no me iban a contratar si la que tomaría la decisión era una mujer. Y después de unos largos 10 minutos, la gerente me hizo pasar. Las piernas me temblaban mientras seguía a María por las oficinas. Me baje la falda lo más que pude y cuando pensé en quitarme las medias para evitar que se viera la lenceria, ya era demasiado tarde.

Me recibió una señora de unos 40 años también, pero, en definitiva, nada que ver con María. Se presentó como Janneth. Era un poco más baja que yo, aunque también iba de tacones, el cabello corto de color rojo, ojos color miel y unos labios encantadores, carnosos con un labial morado que le quedaba espectacular; pero sobre todo, unos senos grandisimos, tal vez 38 C o D. Llevaba puesto un vestido azul largo holgado con un escote en V, una chaqueta de sastre también azul muy elegante, medias de nylon color piel, y unos tacones negros de unos 7 cm. << Mucho gusto, soy Laura Daniela >>. Extendí mi mano y ella me correspondió el saludo. Su mano era pequeña y delicada con una piel suave. Le dió las gracias a María y le pidió que cerrara la puerta cuando saliera. Volteó a mirarme de nuevo y me recorrió con su mirada. Me dijo que pasara a una mesa circular que había al final de la oficina, y que tomara asiento. Comencé a caminar y Janneth me seguía. Sentía su mirada recorriendo mi cuerpo de arriba a abajo y devuelta. Llevé mis manos rápido hasta el borde delantero de mi falda para impedir que se subiera con cada paso que daba. << Que linda eres Laura >>, me dijo Janneth al reunirnos en la mesa y antes de que me sentara estiró su mano en señal de que le diera la mía. Estiré mi mano y se la di; subió mi mano por encima de mi cabeza para que diera una vuelta y me pudiera detallar mejor. Sentía mis mejillas rojas, estaba muy apenada y esperaba algún comentario como “eres muy linda pero esto es una oficina y no es la manera de vestirse”, o algo así. Pero lo siguiente que hizo fue correrme la silla para que me sentara, y ella se sentó al lado mio. 

Unas gotas de sudor se comenzaron a formar en mi frente y de repente sentí mucho calor, pero no me quería quitar la chaqueta ya que al ver el escote que llevaba quedaría peor. En la mesa tenía mi curriculum que empezó a leer detalladamente. La entrevista duró solo unos minutos entre los que alternaba leyendo y preguntando. Uno de los requisitos era presentar una prueba en computador en la función de Office, lo cual manejaba muy bien. Cuando llegó a la parte del manejo del Office, me dijo que me dirigiera a su computador. Janneth tenía las piernas cruzadas, y al descruzarlas rozó mi pierna con el pie. Lo tomaría como un accidente, pero lo que me confundió fue la forma suave y lenta con que lo hizo, además de su mirada y una sonrisa extraña que reflejaba su rostro. Se levantó y me extendió la mano para ayudarme a levantar. Le di mi mano y me levanté, ella fue esta vez al frente y me corrio la silla de su escritorio para que me sentara al frente de su computadora. << ¿Tienes Calor?, si quieres quítate la chaqueta. Ven te la recibo. >>, me dijo extendiendo de nuevo su mano. Me quedé mirándola por unos segundos hasta que me dijo << ven te ayudo >>. 

Sus manos comenzaron a bajar mi cremaller. Pegué mi espalda contra el espaldar de la silla y apreté fuerte los descansabrazos enterrando las uñas. Me sentí tensa como si me estuvieran acercando un animal peligroso. Tenía los ojos abiertos como platos. Miraba a Janneth y después sus manos bajando la cremallera, y cuando llegó a la parte de mis senos, comenzó a bajarla despacio, mirando con la boca abierta y luego transformándose poco a poco en una sonrisa pícara el escote de mi blusa. 

<< Continúa con la prueba >>, pasé saliva mientras tomaba el mouse y abría la aplicación. Janneth me hizo un dictado de una carta para escribirla por Word. Buscaba la aplicación sin poder detener el temblor de los nervios en mis manos. El dictado constaba de dos hojas las cuales me pidió que imprimiera, para después revisar mi ortografia y demas detalles. Permaneció de pie al lado mio mientras revisaba el documento, luego tomó un esfero rojo el cual se llevaba a los labios de una forma bastante sensual, además que por ratos me miraba. Su mirada era perturbadora, profunda, lo cual dice mucho del carácter de una persona y al parecer el de Janneth era bastante fuerte. Cuando terminó de leer la carta, la puso sobre el escritorio pidiéndome que por favor me levantara. Ella se sentó cruzando las piernas y entrelazando las manos dejándolas sobre su abdomen; después me pidió que leyera la carta, así que la levanté para poder leerla.

<< Sin levantarla Laura. Si necesitas acercarte, te puedes inclinar >>. Esto ya se estaba saliendo de contexto, además que sabía que si me inclinaba se me vería todo y era precisamente lo que ella quería. Trate de inclinarme de lado para darle la cara, pero antes que pudiera hacer el giro, me tomó por la cadera y dejó dándole la espalda, con mi cola enfrente de ella. Puso mi mano sobre mi espalda para hacer que me inclinara para leer, mientras yo doblaba mis rodillas para que no se subiera mi falda, y en caso de que se subiera, para que mi cola quedara baja y no se me viera nada. << Deja las piernas derechas, sin doblarlas y comienza a leer >>. La mire levemente por encima del hombro pero era claro que era lo que quería. Empecé a leer y mi voz, además del resto de mi cuerpo, era temblorosa. Las palabras me costaba pronunciarlas con claridad, hasta que me dio una fuerte y sonora palmada en mi nalga derecha. Más que un quejido, lo que pronuncie fue un gemido, o por lo menos a eso sonó. Paré de leer quedando en shock. La volteé a ver de nuevo por encima del hombro con la boca abierta y los ojos abiertos. Una sonrisa pícara estaba dibujada en su cara, << continua >>. Al parecer era lesbiana,  y si era así, que cada vez tenía menos dudas, estaba en un enorme aprieto. En mi país el mundo transex aún es un tabú y si le decía que era trans, seguro perdería esta gran oportunidad. Pero si no le decía nada, seguiría con esto, asumiendo que me gustaba y ahí sí se daría cuenta que no era una mujer 100%. 

Mis pensamientos fueron interrumpidos por una segunda palmada en la otra nalga más fuerte que la primera. Me hizo reaccionar, dando un salto y haciéndome hacia atrás rápidamente. << No vine para esto Señora Janneth. Lo mejor será que me retire. Muchas gracias por su tiempo >>, le dije mientras me sobaba mi nalga izquierda que me quedo ardiendo. Cuando fuí a coger mi chaqueta para irme, Janneth se lanzó sobre mí, tomando y apretando mi cuello con una mano, y con la otra me tomo con fuerza de la mano que estiré para coger mi chaqueta. Me arrinconó contra la pared de su oficina, quedando solo a unos centímetros de mi cara. << No te vas a ir. Eres, y por mucho, la mujer más linda que ha ingresado a esta empresa y no voy a desaprovechar la oportunidad de tener a una muñequita para jugar y divertirme aquí >>. 

Sus labios chocaron contra mi boca, eran suaves y me besaban de una forma que jamas me habian besado. Su lengua rozaba y provocaba a la mía. Mi mano libre la tomo por la cintura y correspondiéndole el beso. Pero si seguía así, se enteraría que no era una chica. La empuje para que me soltara. << Por favor Doña Janneth, esto no está bien. En verdad me tengo que ir. No vine para esto >>. Me solté e hice el intento de coger de nuevo mi chaqueta. Pero de nuevo me empujó contra la pared dejando de nuevo solo unos centímetros entre nuestras bocas. << Pide lo que quieras. Es más, te subo el 10% el sueldo y comienzas a trabajar desde mañana, pero quédate >>.

Sus ojos color miel me miraban con tanta intensidad que me costaba hablar. Sus labios de nuevo se unieron con los míos, besándome de nuevo suave y juguetona. Una mano me tomó por el cuello para que no me separara, mientras con la otra mano me sostenía de la cadera. Me deje llevar por lo cálido y delicioso de sus besos. Mis manos se acomodaron alrededor de su cuello, sus manos se desplazaron hasta mis nalgas, me las sobaba y apretaba a su gusto mientras me guiaba hasta su escritorio. Hizo a un lado todo lo que había encima y me sentó sobre este. Sus manos subieron por mis caderas hasta mis senos. Los acariciaba por encima de la blusa tipo corset y comenzó a bajarme la tela de la parte superior de la blusa despacio. La tela rozaba mis pezones y sentía como se me empezaban a poner duros. Se separó para ver cómo se asomaban mis pezones sobre la tela. Se mordía los labios y una erección comenzaba a marcarse en mi falda. Se abalanzó contra mí de nuevo para besarme, esta vez de forma descontrolada y profunda. Con cada mano pellizcaba cada unos de mis pezones hasta que se separó y los jalo haciéndome gemir fuerte. Me soltó tapandome la boca << Shhh, no hagas ruido >>. Me quitó la mano de la boca y de nuevo me beso. Mis manos fueron hacia su cuello y después bajaron para quitarle la chaqueta, dejándola caer al suelo. El escote del vestido de Janneth era en V, permitiendo abrirlo y dejar expuesto el hermoso brasier azul con encaje que llevaba puesto. Bajé los tirantes del brasier por sus hombros y después baje despacio la copa del brasier, donde unos pezones cafes duros se asomaron.  Sus senos en verdad que eran grandes. Me quede con la boca abierta mirándolos mientras se los acariciaba. Janneth, aprovechando que tenía la boca abierta, me tomo por el cuello haciéndome comer lo que podía de uno de sus senos. Sus gemidos se intensificaron cuando comencé a morder sus pezones, alternando entre uno y el otro. Ella se tapaba la boca para mitigar los gemidos. Después, me volvió a tomar por el rostro para besarme. Mis pezones rozaban sus senos, separando nuestras bocas y jugando con nuestros pezones, rozandolos unos con otros. Me pregunto cuánto tiempo llevará sin tener relaciones.  

Me tomó por el pelo y me dio la vuelta, recostandome contra el escritorio, dándome otro par de palmadas. Mordí mis labios para no gemir y entonces me subió la falda dejando al descubierto el encaje de las medias liguero. Janneth se sentó en la silla y al abrirme las piernas se dio cuenta de que tenía pene. << ¡¡¡Ay por dios!!! >>. Se levantó rápido de la silla y se hizo para atrás, tapándose los senos con los brazos. Me levanté de prisa y quede de frente a ella. Con un brazo tapaba mis senos y con la mano tapaba la erección que tenía y sobresalía entre la tanga. << Disculpe Doña Janneth, pero por esto le pedia que por favor se detuviera >>.  Subí la blusa de un jalón y reacomode la falda, ocultando la erección, tomé mi chaqueta y salí a toda prisa de la oficina. Por el camino, mientras me ponía la chaqueta, me encontré de nuevo con Rafael. << ¿Porque tanta prisa? >>. << Me tengo que ir, lo siento >>. Lo esquivé y salí corriendo. Tomé un taxi hasta mi casa.

Subí a mi apto y cerré la puerta como si alguien me viniera siguiendo. Me recosté contra la puerta, mi pecho subía y bajaba totalmente agitada mientras en mi mente repasaba lo que había pasado. Siempre había querido tener una experiencia con una mujer madura, y esto era lo más cercano que podría llegar. Levante mi falda y saque mi pene, masturbandome mientras recordaba la forma en que me tocó y me besó. Sus hermosos senos jugando con los míos. Me sentía tan excitada en unos pocos minutos solté una gran descarga de leche en el piso. me quedé allí por unos instantes hasta que me obligue a ir por algo para limpiar mi reguero. 

Una vez todo limpio, mire el reloj para asegurarme cuanto tiempo tenia para mi segunda entrevista en la Uni. Aún quedaba tiempo. Me fuí para la cocina, para empezar a hacer el almuerzo. Me quité los tacones para descansar y vi que estaban llenos de mi leche, al igual que las medias. Decidí que lo mejor seria tomar otra ducha y vestirme distinto para lo que faltaba del día. 

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