Descubriendo la infidelidad de mi esposa

Descubriendo la infidelidad de mi esposa
Escrito originalmente por AntaresyRigoleto en Guiacereza.com

Ya era la Quinta llamada que le hacía en las últimas 3 horas y ella seguía sin responderme el celular, yo seguía pegado del techo cada vez con más rabia e imaginándome más cosas, iban a ser las 7 de la noche y no sabía nada de ella desde las 4 de la tarde cuando hablamos por última vez, cada vez era más frecuente que saliera de casa sin el celular, pero ahora que yo estaba fuera de la ciudad era cuando más rabia me daba que lo hiciera, pues cada vez que esto sucedía, la excusa recurrente era siempre que lo había olvidado o que la batería estaba baja y lo había dejado cargando.

Yo ya estaba en el aeropuerto de bogota, por fin había vuelto de mi viaje y mucho antes de lo que ella esperaba, estaba ansioso por llegar a casa y pensaba en que estaría haciendo cuando de pronto sonó mi celular, era ella, rápidamente me pidió disculpas y me explicó que había tenido que salir a hacer muchas cosas y había olvidado el celular, yo no me mostré molesto, la escuché y le y pregunté cosas normales sin mostrar mi rabia ni celos, luego le dije que aún tenía mucho trabajo por hacer y que esa noche me acostaría tarde, terminamos de hablar y me despedí, tomé un taxi y le pedí que me llevara a casa.

Cuando por fin llegue a casa, abrí la puerta muy lentamente para no hacer ruido, ella estaba en la ducha y yo entre sigilosamente hasta nuestra habitación, su celular estaba en la mesa de noche, y un mensaje en la pantalla de un tal Andres decía: “Espero que hubieras llegado bien, hoy fue un día delicioso”, yo no podía dar crédito a lo que veía, no era solo mi imaginación, ella había salido ese día con alguien y quien sabe desde cuando lo estaba haciendo, esta vez la ira me invadió por completo y quise tirar la puerta del baño para desenmascararla, pero no lo hice, deje el celular en su posición y sali nuevamente de la casa en completo silencio con mi maleta de viaje, necesitaba caminar y pensar muy bien cómo iba a actuar ahora... camine por un buen rato y luego me senté a pensar en todo, quizás era mi culpa, quizás ya no me amaba, quizás solo queria saciar sus deseos carnales, quizás si me amaba aún, pero quería vivir un momento de pasión, todo esto me daba vueltas en la cabeza, iban a ser casi las 10 de la noche y decidí volver a casa, esta vez entre de forma normal, pero hice sonar más fuerte la puerta para que advirtiera de mi presencia, ella no tardó mucho en abrir la puerta de la habitación para luego correr a abrazarme y llenarme de besos, pero yo, por más que había pensado en mantenerme lo más normal posible, no duré ni 10 segundos fingiendo que todo está bien, así que me aparte de ella y baje la mirada, ella de inmediato me pregunto que qué había pasado, le dije vamos a la habitación, tenemos que hablar.

Me senté en la cama y le pedí que lo hiciera también, ella estaba asustada y mi rostro no expresaba ninguna emoción, entonces le dije: “Ya lo sé todo, pero se mi propia versión de lo que está pasando, se lo de Andres y no tiene ningún caso tratar de negarlo, solo quiero que te sientes y me cuentes todo lo qué pasó, sin omitir detalles, solo quiero escuchar la historia de tus propios labios” 

Ella estaba helada, pálida, inmóvil y con sus ojos rojos, brillantes a punto de dejar rodar la primera lágrima, no era capaz de articular ni una sola palabra, así que decidí darle un impulso más y añadí: “No quiero que llores, solo quiero oír tu verdad, quiero que me cuentes qué pasó y tratar de entenderlo, así que solo empieza tú historia desde el principio, sin omitir ningún detalle por doloroso que parezca” 

Ella solo asintió lentamente mientras una lágrima rodaba por su mejilla, y luego empezó a hablar con mucha dificultad:

Lo conocí en el Sena -dijo con la voz quebrada- era simplemente un compañero más de clase, pero cada día que teníamos clase, buscaba el pretexto más tonto para hacerme sonreír, al principio lo veía como un chico inmaduro, pero divertido, así que por cuestiones académicas un día le di mi número de teléfono para cuadrar un tema de un trabajo que debíamos hacer en grupo, esa noche me escribió para ultimar cosas normales del trabajo y todo eso, nada fuera de lo común... al día siguiente nos vimos en la clase, cómo cosa rara tú y yo habíamos peleado, yo estaba triste y eso se me notaba a kilómetros, sentí vibrar el celular y pensé que eras tú, pero para mi sorpresa era un mensaje de el, preguntándome que me pasaba, le dije que nada, pero el insistió en que yo no era así, que tenía algo, trate de ocultarlo una vez más, pero era obvio que no iba a tener éxito, así que finalmente le conté muy por encima que habíamos tenido una discusión y eso me tenia triste, el muy hábil con sus palabras trato de hacerme sentir mejor y me invito a tomar algo después de clases, no sé por qué pero le dije que si, al salir fuimos al café que queda frente al parque, quería tomarme un café, pero el mesero nos ofreció Carajillo, y pues andres pidió dos antes que yo pudiera hablar, así que me quede callada y solo me limite a esperar mi bebida, el intento con bastante éxito, preguntarme por nuestra situación y nuestras peleas, yo que no tengo a nadie con quien más hablar, decidí desahogarme con el y contarle todos nuestros problemas, el solo movía la cabeza en sentido de desaprobación y me daba a mi toda la razón de todas y cada una de las peleas que había tenido contigo, eso me hacía sentir bien, ya nos habíamos tomado dos carajillos y cuando íbamos a pedir el tercero, andres le pidió al mesero que mejor llevara a la mesa media de aguardiente, yo me exalte un poco por que sentía miedo de lo que estaba pasando, pero recordé que ese día estabas de servicio en tu trabajo y llegarías tarde a casa, para mi aún era muy temprano!

Entre tragos, muy sutilmente andres supo llevar la conversación y hacerme sentir bien, ahora aprovechaba cada que podía decirme que era una mujer hermosa y que no merecía estar con alguien que solo me daba tristezas, yo no respondía nada, pero cada vez sentía que el se acercaba más a mi mientras hablábamos,en un momento puso su mano en mi rodilla y yo empecé a sentirme incómoda, el lo noto y aprovechó el momento para decirme “vamos a bailar” mientras me daba un golpecito en la pierna.

Yo accedí y bailamos un par de canciones, el trataba de acercarse a mi, pero yo lo esquivaba débilmente y evitaba que las cosas se fueran a mayores, así lo hice hasta que nos sentamos de nuevo a hablar y terminar el trago que quedaba, luego el quiso pedir media más, sabía que estaba cerca de lograr lo que quería, pero yo me negué y le dije que tenía que irme a casa, el acepto de no muy buena gana y salimos del sitio a caminar por la calle hacia mi casa, yo sabía que no podía dar mucha papaya, así que le dije que mejor me dejara a medio camino para evitar inconvenientes, el se despidió de mi en una esquina y cuando se acercó, aprovecho para darme un beso andeniado, fue tan rapido que yo no reaccioné, pero el se dio la vuelta y se fue sin decir nada... esa noche llegue a casa y me fui a dormir antes de que tu llegaras, cuando entraste por la puerta, yo me hice la dormida y tú te cambiaste y te acostaste, me diste un beso de buenas noches “que me despertó” y me preguntaste por qué olía a trago, te dije que solo había tomado una copita del aguardiente que teníamos en el negocio y nada más, tú pareciste creerme y te acostaste a dormir, yo me quede un buen rato pensando en todo lo que había pasado y como por poco me descubrías.

Al día siguiente estuve hablando con Andres por el celular, me pregunto por mi día y me dijo que le había gustado salir conmigo, yo no muy segura de que responder, le dije que también me había gustado y le agradecí por haberme escuchado, entonces el me dijo que el trabajo teníamos que entregarlo el viernes en la clase de la tarde, que ya solo teníamos un par de días para terminarlo, así que tratamos de avanzar lo más que pudimos esa semana en el dichoso trabajo, pero Carolina que era la tercera persona del grupo no parecía tener un interés real en colaborarnos, así que llegado el jueves, aún estábamos retrasados con el trabajo, por lo cual Andres sugirió que nos reuniéramos en su casa el viernes en la mañana para terminarlo, la verdad lo pensé un poco por qué nuestras charlas de los últimos días daban mucho que pensar, pero finalmente acepté por que si Carolina iba a estar, era seguro que solo podíamos terminar el trabajo, así que quede de llegar a su casa a las 8 de la mañana del dia siguiente.

Ese viernes tu te levantaste temprano como de costumbre, a mi me costó un poco más, pues no había podido dormir muy bien pensando en lo que iba a hacer, y no entendía por qué, ir a casa de Andrés a hacer un simple trabajo me ponía tan nerviosa (en el fondo sabía que las cosas podían tomar otro rumbo), así que me levante, te serví el desayuno y te fuiste como cualquier otro día, cuando saliste me metí al baño y me tomé mi tiempo para limpiar muy bien todo mi cuerpo, incluso afeité zona intima como presintiendo lo que podía pasar, salí del baño y dudé mucho sobre que ropa ponerme, quería verme bien pero estar cómoda, después de mucho pensar y cambiarme de ropa íntima, decidi ponerme el hilo negro y el pantalón negro que me regalaste, el cual me hacía una orma muy bonita en mi cola, termine de vestirme y me maquille lo suficiente para verme bonita pero descomplicada, cuando termine de arreglarme ya eran las 8:30! Y Andres desde hacía mucho rato me escribía si es que no iba a ir, le respondí que ya iba a salir y de inmediato me pidió que no tardara, que llegara rápido, así que me apresure y salí de la casa casi corriendo.

Cuando llegue me sorprendió darme cuenta que Andres vivía solo, y más me sorprendió enterarme de que Carolina no había llegado aún y Andres ni siquiera parecía afanado en saber donde estaba o si iba a llegar, entramos a su casa, yo caminaba tímidamente por que dentro de mi sabía lo que iba a pasar, nos sentamos en la mesa de la sala y alistamos todo lo que íbamos a usar, un par de veces cruzamos miradas con cierta picardía y empezamos a trabajar, llevábamos unos 10 minutos sentados, cuando Andres se levanto de la silla y fue a su habitación, yo me quede sentada y un par de segundos despues me dijo “ven aquí, quiero mostrarte algo” en mi mente pensé “es el viejo truco, ya se a donde quiere llegar realmente...” me levante de la silla y mis piernas temblaban con cada paso que daba hacía la habitación, sabía que iba directo a la boca del lobo...

Cuando entre a la habitación, el estaba parado junto a su armario, estaba revisando unos libros un poco antiguos que tenía guardados, me dijo que me acercara a revisarlos, lo hice tímidamente, eran libros que trataban de temas conocidos e interesantes para mi, la lectura del tarot, ocultismo, algunos sobre rituales indígenas, en fin, muchos y variados temas. El se había retirado para darme espacio de mirar, y mientras yo estaba un poco inclinada mirando esos libros, senti como el se arrimaba por detrás de mi, tocando mi cola con su cadera, sintiendo su pene erecto rozándome, de inmediato me enderece, pero el me abrazo y me susurro al oído que no había dejado de pensar en mi y que no podía aguantar las ganas de estar conmigo, al tiempo que me besaba un poco el cuello, yo traté débilmente de soltarme de el al tiempo que le decía que estaba loco, a lo que él respondió “loco si, pero por ti” y me apreto un poco más fuerte, haciéndome sentir su pene muy erecto, y luego me beso los labios, en ese momento la excitación me ganó la batalla y le respondí el beso, al tiempo que una de sus manos bajaba lentamente a mi vagina y la acariciaba por encima del legins, y la otra muy hábilmente se metia debajo de mi blusa y acariciaba mis senos, yo en ese momento solo me deje llevar por mis más bajos instintos y empecé a mover mi cola lo más sensualmente que pude, para sentir su pene contra ella, luego mandé mi mano atrás para tocarlo y empecé a acariciarlo sobre el pantalón, Andres no aguanto más y se separó de mi, me tomó de la mano y me llevo hacia la cama, se quedó parado junto a ella y me llevo nuevamente contra el, para seguirnos besando, el nuevamente tocaba mi vagina, pero esta vez metio su mano bajo mi ropa interior y llego a sentir mi humedad, yo estaba a punto de estallar por lo rico que el me estaba tocando y lo húmeda que estaba, así que sin pensarlo dos veces, mandé mi mano a buscar su pene, y lo saque de su pantalon con muchas ganas, lo vi y no era un pene feo, era rosadito como me gustan y de buen tamaño, así que no lo dude y me puse de rodillas para llevarlo a mi boca, su cabeza ya estaba un poco húmeda por los líquidos que brotaban debido a la excitación, así que no dude en pasar mi lengua sobre ella lentamente y luego sobre el largo de su pene, Podía ver en los ojos de andres lo increíble que la estaba pasando y la satisfacción de lograr lo que habia deseado tanto los últimos días, así que sin más me lleve todo su pene a la boca y empecé a mamarlo como tu mismo me habías enseñado que te gustaba, lo llene de mucha saliva y los masturbaba con mi mano al tiempo que lo metia y sacaba de mi boca, Andres solo me tomaba del cabello y gemía, luego en un momento se apartó de mi y me dijo “es mi turno” así que me acostó en la cama y se apresuró a quitarme la ropa, luego de besarme un poco, bajo lentamente y abrió mis piernas, empezó dándome besos y lengüetazos al tiempo que iba metiendo sus dedos en mi vagina, aunque no tenia una buena técnica, si tenia mucha energía para hacerlo así solo me dediqué a disfrutarlo lo más que pude, luego de un par de minutos se detuvo (cansado de la boca imagino yo) y me miro, yo solo atiné a decirle “metemelo ya!” Y el asintió con la cabeza.

Así fue como por fin me penetro y empezó sus embestidas, con más ganas que coordinación, yo solo me concentraba en su cara de deseo y lo disfrutaba, entonces le dije que cambiáramos de posición, el me dijo que me pusiera en cuatro, yo accedí y el empezó a penetrarme rápido y duro, la verdad lo estaba disfrutando mucho, pero ahora era yo quien quería tener el control, así que le pedí que se acostara y lo cabalgue un buen rato, podía ver en su cara que estaba cerca de llegar, así que me baje y nuevamente me puse en 4, esta vez al borde de la cama y le dije “No te vayas a venir adentro, lo quiero en mi espalda” el me miro con deseo y me agarro por la cintura mientras me penetraba con mucha fuerza, yo solamente recostaba mi cabeza contra la almohada y me agarraba fuerte de las sábanas para soportar su embestida, hasta que finalmente en un gemido ahogado, saco su pene y se derramó en mi espalda, dejándome empapada y sintiendo el líquido caliente correr por mi piel, el se alejo con las piernas temblando un poco y solo pudo reír de satisfacción, yo por mi parte me fui al baño y aproveché para darme una ducha rápida.

Después de esto simplemente nos dedicamos a terminar el trabajo y nos fuimos al sena, para entrar a clases normal como cualquier otro día... ya han pasado más de 20 días desde nuestro primer encuentro, y hemos vuelto a estar unas 5 veces más de manera ocasional, sobre todo en estas dos semanas que no has estado en casa y he sentido la necesidad de saciar mis ganas con alguien... no estoy enamorada de el, eso no ha pasado, es solo el estupido deseo que me gana la batalla y me hace siempre volver a verlo, aún cuando siempre me prometo a mi misma que no lo haré más... pero a pesar de todo esto tan malo que he hecho, te amo a ti, y perderte sería el fin del mundo para mi...

Yo solo la escuchaba en silencio sin decir nada, concentrado en su historia, por dentro ardía de rabia y celos por lo que había hecho, pero también su historia me había producido una ereccion monumental, en ese momento entendí el por qué, llevaba más de 15 días sin verla y sin estar con ninguna mujer, yo estaba dolido, pero mi pene no entendía de sentimientos... ella me miro con cara de arrepentimiento y los ojos llenos de lagrimas, yo seguía callado y con mis ojos expresando un profundo dolor y rabia clavados en ella, en ese momento solo atiné a levantarme de la cama y pararme frente a ella, ella me miro sin entender que quería hacer, así que lleve mis manos a la correa de mi pantalón y la solté, mis pantalones cayeron y mis bóxer dejaban ver claramente la magnitud de mi ereccion, tomé sus manos y las puse sobre mi pene, mientras la miraba y le decía “discúlpate con el”.

Ella silenciosamente bajo su mirada y sacó mi pene del bóxer, lo miro por un instante y se lo llevo a la boca, empezó a a mamarlo como si no hubiera un mañana, se lo metía todo en la boca hasta casi ahogarse con el, lo sacaba y lamía con muchas ganas, al tiempo que lo masturbaba con sus manos, netamente concentrada en el, sin mirarme en ningún momento, entonces yo que ya estaba a mil ante tremenda ola de placer que estaba recibiendo, la hice poner de pie y le hice dar media vuelta, le baje rápidamente su pijama y la hice recostarse en el borde de la cama, de inmediato y sin mediar más palabras, procedí a clavarle mi pene en su vagina, ella dio un gemido y antes que pudiera hacer algo más, empecé a embestirla con todas mis fuerzas, con rabia y deseo, en verdad necesitaba esto... de pronto sentí que mi orgasmo estaba cerca, saque mi verga de ella y tomándola de la cadera la hice dar media vuelta, y puse mi pene cerca a su cara mientras sostenía mi verga con una mano y me masturbaba para provocar mi orgasmo, ella se dispuso a recibirlo y en un momento mi semen estaba inundando su cara, su cuello y sus senos, ella se abalanzó sobre mi pene para llevarlo a su boca y terminar de limpiar el semen que aún se encontraba en el, yo me encontraba en el extasis y me sentía más tranquilo por un momento, ella me miro llena de semen, yo no decía nada, solo pude ponerme el pantalón nuevamente.

Ella se retiro al baño para limpiarse y yo sin saber qué más hacer, aproveche para recoger mi maleta nuevamente y salir rápidamente de la casa sin hacer ningún ruido, caminé y caminé pensando en todo lo que había pasado y la forma como ella había arruinado toda nuestra relación en apenas un par de semanas, seguí caminando hasta que decidí meterme en un bar a hacer algo que nunca hago solo, pedí una botella de aguardiente y me senté a tomar, tratando de ahogar mis penas en el licor.

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