De la vez con el moreno en el Bar Swinger

De la vez con el moreno en el Bar Swinger
Escrito originalmente por nanitavirgen en Guiacereza.com

Hola a todos,

Tengo 26 años y salgo con un hombre de 42 quien me enseñó el mundo swinger, vamos con relativa frecuencia a un bar en Bogotá. Aquí les voy a contar lo que pasó en nuestro último encuentro.

Nos encontramos en el lugar, el pagó el cover con el que tienes acceso a sauna, jacuzzi, turco, bar, habitaciones y la posibilidad de encontrar a alguien más para divertirte. Pasamos a los locker y guardamos nuestras cosas, quedamos completamente desnudos cubiertos por toallas, ese día comenzamos en el sauna, ambiente cálido, perfecto para charlar y subir la temperatura.

Al cabo de un rato comenzamos a besarnos y mi pareja me permitió hacerle sexo oral, lo cual me encanta y me pone muy mojada, en frente de nosotros estaba un hombre joven que exhibia su miembro lo que me daba más morbo y quería que él me tocara. Decidimos ubicarnos en una parte del sauna que tiene más espacio, seguí con mi tarea del sexo oral a mi pareja mientras este hombre me empezaba a tocar con sus manos frías los senos, yo ya empapada me moría porque me metiera su miembro, a ese punto ya varias personas solas y parejas nos miraban deseosos, sin embargo el tipo este nada que se ponía el preservativo, intenté hacerle oral para que se le pusiera duro pero, tampoco quiso usarlo, así que ni modo, salimos de ahí para buscar el jacuzzi.

Me frustra mucho cuando quedo con ganas, pero, con mi pareja tenemos claro que la protección es lo primero y si no hay preservativo no hacemos nada. Cuando entramos al jacuzzi estaba bastante caliente el agua, sólo había un hombre mayor allí, nos fuimos metiendo despacio, mientras yo lo besaba me di cuenta que se acercó un hombre alto moreno y con rastas, se las acomodó bien y entró al jacuzzi, me encanta cuando me miran con deseo, y así me miraba; al igual que mi pareja quien me empezó a hacer mimos y a preguntar al oído que quería, le dije que fuéramos a una habitación con ese hombre, quería que ambos me tocaran.

Salimos del jacuzzi y buscamos una habitación, son sencillas, nada de sábanas en las camas ni distracciones, hay unas con espacios en las puertas para dejarse ver y otras que dan total privacidad, aunque la nuestra tenía visor mi pareja la tapó ya que no le gusta mucho que nos vean hombres viejos. Ya todos con ganas, salió la mujer con ganas de sexo que hay en mí, agarre juntos penes con mis manos y los comencé a masturbar, adoro sentir eso en mis manos, me provoca mucho. Luego me dejé llevar por ese moreno, besé su boca y le pedí el preservativo, no demoró nada en ponérselo cuando sentí que me alzó y me penetró de pie, grité por esa posición tan rica ya que nadie había tenido la fuerza para moverme así, me agarré fuerte de su cuello y sentí como entraba con fuerza en cada embestida. Al cabo de un rato, salió y me acostó en la cama, podía ver la cara de lujuria de mi pareja, el moreno me corrió hacia arriba y se acomodó de medio lado sobre mí, y comenzó a penetrarme nuevamente, su dotación no estaba mal, pero confieso que se movía de una manera increíble, con cambio de movimiento e intensidad. a la vez comencé a darle sexo oral a mi pareja, me sentía llena con estos dos hombres conmigo.

Cansada de la posición mi pareja se acostó en la cama y yo me puse en cuatro, seguí dándole sexo oral, su pene es grueso y grande así que como ya lo dije chuparlo me hace mojar mucho, mientras tanto el moreno se asomó sobre mí y me penetró nuevamente, reconozco que soy bastante gritona y estar ahí me hacía gemir muy delicioso, ese moreno se movía en círculos y luego me lo metía tan al fondo que yo dejaba de chupar para gritar, entre tanto me daba nalgadas y mi pareja de mordía los senos. Creo que en eso me corrí como dos veces, luego deseosa de la verga gruesa de mi pareja, me senté sobre él y comencé a meterlo y sacarlo suavemente. Luego chupé la del moreno, disfrutaba demasiado ver a mi pareja ya que a él le gusta que me coma a otros mientras me penetra, así que se movió tan fuerte y rico que me hizo correr una vez más.

Ya agotada de tanto movimiento di las gracias al moreno y salimos todos de la habitación, con gran sorpresa de varias parejas y hombres que estaban expectantes de lo que sucedía adentro, algunos se quejaron por no permitirles ver, una mujer me felicitó de disfrutar al moreno ya que se notaba que me había gustado mucho. Luego de esa faena nos duchamos y fuimos al turco, allí me senté en las piernas de mi pareja y el comenzó a darme mimos en la espalda, lo que me calienta mucho. Le rogué que buscáramos una habitación solo para los dos y que me quitara las ganas que me habían vuelto a dar.

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