Copas y Deseo II

Copas y Deseo II
Escrito originalmente por Andy92hot en Guiacereza.com

Los tres estábamos calientes. N y S son amantes del baile, el ambiente de fiesta, la rumba. Yo prefiero más el vino, una buena conversación con algo de buena música como fondo. Aun así, cuando propusieron irnos de fiesta estuve de acuerdo; sin que se propusiera explícitamente, los tres sabíamos que había una intención de alargar la noche y disfrutarla.

Fuimos a una discoteca muy grande, algo ruidosa para mi gusto. N decidió llamar a un par de amigas suyas, algo que por cierto me dejó bastante confundida, y juntos los cinco nos internamos en aquel espacio de rumba. Decidieron pedir una botella de aguardiente, y como no soy dada a la bebida, yo opté por beber agua. Siempre que tomo en exceso me embarga el deseo de trasladarme al onírico, y mis intenciones esa noche no eran esas.

Noté como S y N trataban de conquistar a las amigas de este último, lo cual desdibujó por un momento mi idea de cómo terminaría la noche, pero luego, con la excusa de ir a fumar un cigarrillo, S me invitó a una especie de terraza para fumadores con la que contaba el lugar en el que estábamos. Allí, tras besarme apasionadamente, empezó a tocar mi entrepierna de una forma descarada, y sin contemplar la posibilidad de que cualquier persona, en cualquier momento, subiera y nos viera en esta situación. Ese carácter desinteresado y arriesgado me hizo mojar de inmediato. Como ese, hubo en la noche un par de viajes más a la terraza.

Tras un tiempo, fue N quien propuso que lo acompañara a fumar. Cuando llegamos a este espacio, notamos que había cerca un baño y la mente de los dos pensó lo mismo, aunque fue el quien lo propuso: -¿Qué tal si nos metemos a ese baño?- La adrenalina era mucha, pero acepté. Primero él terminó de fumar su cigarrillo, luego, con total naturalidad, caminó hacia el baño y tan pronto ingresó en este, fue mi turno. En los pocos pasos que separaban la mesa donde estábamos, no dejaba de pensar que en cualquier momento alguien subiría y notaría mis intenciones, pero esto no pasó, y en solo un par de segundos estábamos los dos en ese baño.

El espacio era reducido. Aun así, tan pronto cerramos la puerta, N me besó, estrujó mis senos, movió a un lado mi sostén y se pegó a ellos con notable deseo. Yo fui de inmediato a su entrepierna, bajé su pantalón y ante mis ojos vi en todo su esplendor ese miembro, erecto, ansioso, se respingaba levemente. Lo tomé con una de mis manos mientras pasaba mi lengua por toda su extensión, humedeciéndolo. Luego, muy despacio, fui metiéndolo en mi boca, ante lo cual N confirmó lo que sospechaba desde hacía tiempo, es un hombre rudo en el sexo. Tomó mi cabeza metiendo de un solo movimiento todo su miembro en mi boca y generándome una arcada. Le dije que lo hiciera despacio pues, si bien disfruto de hacer sexo oral, me gusta tener el control, y ese sencillo acto intempestivo hace que la delgada línea que separa lo apetecible de lo incómodo se transgreda.

Luego de unos cuantos minutosde un interesante sexo oral, N procedió a explorar entre mi ropa interior, que para ese momento estaba super mojada, y usando mis propios fluidos para lubricar sus dedos, los metió dentro de mi vagina, haciéndome sentir una excitación deliciosa. Gemí de total, puro y sincero placer. Tras esa pequeña aventurilla, salimos rápidamente del baño, tratando de disimular lo que acaba de suceder, no sin antes quedar pensativa con un comentario que me hizo justo cuando salía –casi te comes a S cuando subiste con él, son evidentes las ganas que le tienes, pero tranquila, no soy celoso y los dos ya tenemos todo cuadrado- Mi sorpresa fue mayúscula, pero debo decir que lo que dijo me excitó casi tanto como lo que acababa de suceder.

Al parecer, la noche aún prometía.

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