Copas y deseo

Copas y deseo
Escrito originalmente por Andy92hot en Guiacereza.com

Luego de una semana de pesado trabajo, mis dos compañeros de trabajo, S y N sugirieron ir a tomar un par de tragos. No soy muy amiga del licor, pero tener un rato de esparcimiento era una necesidad luego de la difícil semana que había tenido, además, ninguno de los dos me era del todo indiferente, y sería interesante saber en qué podría terminar aquella situación.

Dialogamos de diferentes temas y, al calor de los tragos, empezamos a entablar una conversación un tanto más íntima. Siempre he sido abierta hablando de mis apreciaciones frente al sexo cuando existe un ambiente de confianza, y este fue justamente el que logramos construir con mis queridos compañeros. Preguntaron por algunas prácticas que gustara practicar y de forma tácita se fue poniendo sobre la mesa la posibilidad de un trío.

Ya en muchas ocasiones se me había preguntado al respecto y siempre solía responder de la misma forma: “no me llama la atención toda vez que implica explorar vías inexploradas”. Y es que aunque lo hice en un par de ocasiones para complacer a quien en su momento fue mi pareja, la verdad es que el sexo anal no entra dentro de mis prácticas placenteras, por el contrario, es algo que me hace sentir por demás incómoda.

El asunto es que ellos, probablemente más expertos en el tema que yo, mencionaron que no era necesariaesa práctica para pasar un momento agradable ente una mujer y dos hombres. Así las cosas, confieso, me empezaron a tentar. La música del lugar en que nos encontrábamos empezó a tornarse alegre al tiempo que tentadora, y con el licor como cómplice de nuestras conversaciones, S se arriesgó a invitarme a bailar. Lamentablemente nunca he sido buena bailarina, pero la intención, más allá de la danza, estaba en sentirlo cerca y sentirme cerca… y así pasó.

Sus manos empezaron en mi cintura y naturalmente resultaron sobre mis nalgas. Hubo besos demasiado apasionados, lo cual nos prendió mucho más a los dos. Acercó mi pelvis a la suya y pude notar como una erección crecía rápidamente bajo sus pantalones, lo cual, bajo la excusa del baile, aproveché para rozarme y frotarme, aumentando la excitación suya y mía. Lo toqué por encima del pantalón y no pude dejar de fantasear al respecto. Con S ya me había besado antes, pero en esta ocasión, sus besos eran muchísimo más intensos, era como si con sus labios y su lengua quisiera darme el abrebocas de lo que quería hacer con mi cuerpo.

Luego vino N. Siempre he tenido la impresión de que es un hombre rudo en el ámbito sexual. Hace algunos meses se hizo evidente la atracción entre los dos y, aprovechando algunos espacios de relativa calma en nuestro lugar de trabajo, tuvimos la oportunidad de tocarnos con afán y deseo. Él se embelesaba manoseando mis senos y yo tocando su miembro. Nunca nos habíamos besado, aun así, luego del baile con S y aprovechando que este salía a fumar un cigarrillo, N me quiso besar y yo no me negué. El ambiente estaba ardiendo a tope…y hasta ahora estaba empezando la noche.

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