Aroma de Mujer

Aroma de Mujer
Escrito originalmente por Andy92hot en Guiacereza.com

Me gustan las mujeres. Ésta es una realidad que no siempre puedo asumir o admitir; la razón es sencilla, el estigma que la sociedad hipócrita no deja de reforzar. No soy lesbiana, disfruto del cálido beso de un hombre, me mojo al sentir sus fuertes manos husmeando bajo mi blusa o entre mis piernas, me excita el instante previo a la penetración de un miembro rígido...en definitiva me encantan los hombres, pero encuentro en las mujeres un plus de sensualidad, de erotismo, e incluso de perversión, que me hace ahondar en los más recónditos espacios del deseo.

Ya desde muy niña me emocionaba al ver un par de pechos desnudos en cualquier película con aires de independiente. Sentía el cosquillear entre mis muslos de solo imaginar la posibilidad de tocar otros pechos, otra humanidad femenina. Las lineas que dibuja el cuerpo de la mujer son sencillamente insinuantes.

Luego, llegó el porno, ese maravilloso invento que me ha hecho alcanzar el éxtasis y tener los espasmos más deliciosos, los que jamás un hombre me ha hecho sentir, y justo allí encuentro todo el placer de la mujer, es con el porno que puedo descubrir y confirmar la sensualidad de ver una fémina desnuda, cabalgando sobre un miembro erecto o besando los suaves labios de otra hermosa mujer. Me encantaba, y me encanta aún buscar videos donde haya más de una mujer.

Aún así, jamás pude hablar de mis particulares gustos con nadie, y me conformaba con aprovechar mis eventuales sesiones de masturbación, en donde podía darle rienda suelta a la imaginación. Después vino uno que otro buen amigo, quien al calor de las copas, se hacía merecedor de mi "secreto" (si acaso así se le pudiese llamar), al mejor estilo del Marcelo de Fernando de la Milla, en su pasional Un hombre y dos mujeres.

Crecí y me hice mujer, aunque ya mi deseo lo era desde hacía mucho. Probé las mieles del sexo con los hombres, y aunque no fue lo que esperaba, lo disfruté...mucho. Tuve aciertos y desaciertos emocionales, besé, chupé, cabalgué y me penetraron, tratando siempre de hallar el éxtasis. Aún así, seguía con el firme deseo de saborear las mieles del amor femenino, bisexual, erótico y pervertido.

La conocí a ella, "R", la mujer 20 años mayor, casada y con tres hijos que disfrutaba mostrando toda su sexualidad por una webcam y con la bendición de su esposo. La conocí y el oleaje de calor que recorrió mi cuerpo regresa con solo recordarla. La primera vez que la besé, el nerviosismo me dominaba, pero también el deseo, la quería hacer mía, tocarla, explorarla, besarle hasta el más oculto de sus ángulos. Su esposo siempre estuvo presente, me besó, me tocó, me penetró...pero él no era quien me importaba. Todo mi deseo, todo mi ser siempre la vio a ella, la besó a ella, la tocó y abrazó a ella.

Ella era una ráfaga de pasión, la mujer más sexual que jamás he visto, la única que he podido saborear, y la que me envolvió con su aroma particular...con su aroma de mujer.

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