Aquiriendo experiencia

Aquiriendo experiencia
Escrito originalmente por LizzyVergara en Guiacereza.com

Creí que con empezar a experimentar tanto mis ganas como mi curiosidad serían satisfechas. Qué equivocada estaba, nada más alejado de la cruel realidad. Por el contrario, cada vez sentía que iba más allá. A medida que el tiempo fué pasando yo me vestía de mujer en casa con más frecuencia hasta el punto de hacerlo a diario y de querer hacerlo con alguien más. En el chat no tenía suerte, y mi desespero fue tal que finalmente me decidí por contratar a una trans prepago con la que pudiera cumplir mi fantasía. Busqué en internet y fue así como encontré a Natasha.

Concretamos la cita y llegué a la casa de ella. Una mujer mayor me abrió la puerta y me dijo que esperara a Natasha en la habitación, pues se estaba bañando. La esperé alrededor de 10 minutos, mientras tanto, empecé  a vestirme. Me puse unas medias de malla, una tanga y un babydoll, ambos de color rojo. Y por fin entró ella, en sandalias y vistiendo un bikini. Era alta, muy alta, esbelta y de cabello negro, buenas piernas y buen trasero. No tenía senos, y, honestamente, era lo que menos me importaba. Me miró de arriba abajo, sonriendo y me dijo que me veía muy bien. Nos besamos. Fué el beso más erótico y apasionado que he tenido en mi vida, nuestras lenguas casi se hicieron una sola, mis labios quedaron pintados con su labial.

-Te luce vestirte de mujer -Me dijo mirándome de arriba a abajo nuevamente.

-Gracias -Le respondí sonriendo, pues no podía sentirme más halagada.

Ella empezó a tocar mi verga dura, se sentó en la cama, corrió mi tanga y empezó a mamar… dios, que bien lo hacía. Luego la aparté y le quité la tanga, tenía un pene descomunalmente grande, yo casi involuntariamente me relamía los labios. Empecé a masturbarla, y se sentía tan bien tener esa verga en mi mano, gruesa, venosa y sus testículos firmes, que no pude esperar para empezar a chuparla. Una vez más mi habilidad innata de feladora salió a flote, haciéndome ver como toda una profesional. Era la tercera vez que tenía un pene en la boca, atragantandome con frenesí, y esa sensación empezó a hacerse familiar para mí.

-Que rico lo chupas -Me decía, mientras yo solo la miraba a los ojos y continuaba con mi tarea.

Después de un rato me apartó e hicimos el 69. A pesar de lo bien y delicioso que ella chupaba, yo estaba más concentrada en cómo se lo chupaba yo a ella. Su verga me tenía hipnotizada, me la metía toda a la boca y la masturbaba aceleradamente.

Luego ella se puso en 4. No era lo que yo esperaba pero de igual forma me dejé llevar, y espontáneamente, sin hacerla esperar, me dispuse a penetrarla. Empecé despacio, su culo estaba tan estrecho y era una delicia sentir como poco a poco se abría. Poco a poco fui acelerando el ritmo, culiandomela mientras apretaba sus nalgas, ella empezo a gemir, y se escuchaba de una forma tan excitante que no tengo palabras para describir, mi excitación aumentó con sus gemidos y en menos de dos minutos sentí que iba a eyacular. Normalmente para un hombre es demasiado humillante  eyacular dos minutos después de haber empezado a penetrar, sin embargo este no era mi caso ya que obviamente no me sentía como un hombre, pues estaba vestida como una perra, y además no estaba interesa@ en esforzarme a ser “un buen polvo”, lo que quería era ser feminizada.

-Tranquilo, no pasa nada -Me decía ella repetitivamente, como una novia que quiere subir el ánimo de su novio tras dos minutos de mal polvo, sin sospechar que eso a mi ni me importaba, por el contrario, eso contribuía al morbo de mi fantasía.

-Quiero que me quites la virginidad -Le dije sin titubeos.

Me lubrico y procedió penetrarme, o por lo menos lo intentó, ya que como su verga era demasiado grande no pudo entrar. Cada que ella lo intentaba me dolía mucho, pero gemía como una perra que quiere más, no pensé que yo fuese capaz de gemir así. Aunque me dolía, me sentí decepcionada al ver que no pude ser penetrada.

-Te duele, ¿cierto? -Dijo ella.

-Siii -Respondí entre gemidos, queriendo seguir intentándolo hasta tener toda la carne de su verga enorme dentro de mi.

Ella se acostó boca arriba y yo traté de sentarme sobre su verga para cabalgar, pero tampoco pude hacer que entrara en mi culo estrecho. Finalmente dejamos de intentarlo, pero yo no iba a desperdiciar esa verga, todavía dura, erguida, imponente y descomunal, así que de nuevo empecé a hacer lo que para ese momento ya sabía que era una experta haciendo.

Me lleve de nuevo su pene a la boca y comencé a chuparlo como si fuese el único en el mundo. Natasha se retorcía entre gemidos, yo solo me atragantaba con su verga a mas no poder.

-Me voy a venir -Exclamó.

Sus palabras me llenaron de morbo y comencé a masturbarla para que se viniera, mirándola a los ojos, hasta que con un prolongado gemido eyaculo en mi boca.

En esta ocasión no me tragué su semen, pues lo sentí un poco amargo, no como en mi última experiencia, cuando tragué sintiéndolo deliciosamente dulce, abundante y espeso.

-Chupas muy rico, no pareces novata -Me dijo y añadió -lo haces muy bien.

Es algo a lo que podría acostumbrarme a escuchar, pues cuando tengo un pene en la boca siento que me transformo y florece en mi esa habilidad innata para mamar. Ahora se que esa habilidad había estado dormida por mucho tiempo, pero siempre estuvo ahí, y se ha despertado insaciable como la furia de un león.

Una vez más salí orgullosa de mi misma, pero sabiendo que hay mucho trabajo por delante...

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