Al cuerpo lo que pida

Al cuerpo lo que pida
Escrito originalmente por Los de la oficina en Guiacereza.com

Soy “T” y les quiero contar que el día que se decidió que haríamos una fiesta de integración en la empresa se me prendió un bombillo y decidí que era el momento de terminar con una frustración o mejor dicho la fantasía de tener un AMANTE. Pensé que sería más difícil de encontrar, pero sorprendente mente fue muy fácil y solo era esperar a que llegara la fecha de la fiesta pues quería aprovechar ese día para fugarme de mi esposo y de mis compañeros para tirar mi canita al aire.

Tengo q aclarar que no estaba buscando una relación y solo quería comer, no hay cosa más deliciosa que una verga bien limpiecita y erecta apuntando a tu coño queriendo entrar a como dé lugar al calor femenino eso es delicioso.

El día de la fiesta, estaba tan entusiasmada y tan necesitada que no podía esperar, previo a la fiesta me depile, me bañé muy bien, y me puse el mejor vestido de baño q tenia, a pocas horas de estar en la fiesta recibo la llamada de “ESE” con el que cuadre la cita para quitarme una picazón que no se me va desde hace mucho, él ya está en la entrada, y mi vagina de solo pensarlo gotea, estoy nerviosa, todo me tiembla, voy a serle infiel a mi marido y sinceramente no me importa, yo solo quiero salir de esta necesidad que tengo, hice como si fuera a comprar más cerveza y salí a mi encuentro con él.

Allí está esperándome en su moto, no pensé q sería menor, sinceramente no sé lo pregunte, es un hombre hermoso, las fotos que montó no le hacen justicia, también me pregunté, “en que estaba pensando cuando decidí aceptar este niño”. No me va a querer a mí; pero me mira como su fuera el mejor bocado que haya visto en su vida y se sonríe con picardía como si ya estuviera pensando en todas las posiciones que me va a poner.

El dejó su moto en donde un amigo y nos fuimos al motel en taxi, al llegar mis nervios estaban de punta, tenía el coño tan apretado que de milagro y la lubricación salía, estaba echo un charco, era todo un lago; yo estaba tan excitada que simplemente ataqué y el respondió como todo un macho.

No tienen idea de cuánto había extrañado un “bluejineo”, sentir un pene duro y macizo frotando fuerte contra mi vagina tanto que la fricción es dolorosa, pero al mismo tiempo deliciosa, no se imaginan cuanto lo extrañé. “ESE” me besó con tal pación, su lengua arremetía contra mí como si mi boca fuera la paleta más deliciosa que hubiera probado, bajando por mí cuello y llegando a mi pecho me saca la camisa y se da cuenta de mi diminuto vestido de baño, siento como su verga le late a la par de su corazón, mientras masajea mis senos como bolas de pan y mete sus manos por debajo de las prendas. toca mis pezones con sus dedos, son caliente y abrazan todo lo que tocan, estoy tan prendida que si me sigue tocando así podría llegarme; me quita la parte de arriba y chupa mis pezones, soy demasiado sensible en esa área y le pido a gritos que me muerda, que me jale, que me chupe, estoy tan desesperada. Mis manos pasan por todo su cuerpo, quiero sentirme penetrada a pesar de que me gusta lo q me está haciendo yo quiero más, pero él está decidido a disfrutarme y muerde duro mis senos, muy duro, tanto que tengo mi primer orgasmo, es una explosión total y creo que pueden escuchar mis jadeos en otras habitaciones.

No sé si era la fricción de la ropa o el saber que su pene y mi vagina estaban tan cerca, pero empecé a sentir calor por dentro, quería arrancarme la ropa y hacerla trisas. hacía mucho tiempo no sentía esta necesidad de ser “CULEADA”, pero al mismo tiempo quiero seguir sintiendo este frotar de cuerpos, mi cadera no puede subir más, gracias a su peso, pero lo intento y froto más fuerte su pene contra mi vagina. Lo beso y el chocar de lenguas es delicioso, muerdo su labio mientras el frota sus manos sobre mis senos y su pene frota mi entrepierna, al punto que pienso que vamos a desgastar la tela.

Su mano va bajando hasta mi pantalón, que es pequeño y casi no oculta que tengo una tanga diminuta, poco a poco va sacando la prenda y por encima de la tanga va sobando y distribuyendo mi humedad entre la prenda con sus dedos, contengo un grito ahogado, no hay como un hombre que sabe lo que hace y que conoce a una mujer; sabe donde tocar, como tocar, que frotar y este hombre sabia como hacerlo, me tocó el clítoris con la dureza justa para hacerme venir al instante, siendo el dj favorito de mi clítoris hasta ahora.

Jadeando y respirando con dificultad después de lo delicioso que se sintieron sus dedos; siento como poco a poco me mete su verga, centímetro a centímetro, vena a vena y no quiero exagerar con su pene porque en cuanto a lo largo, era normal, pero lo grueso era otra cosa, sentí que me estiraba como si intentara inflar un globo, ¡qué experiencia¡, me la metió suave sin prisa como queriendo palpar cada pulgada dentro de mí y como siempre como soy una golosa yo me aferre a esas nalgas con fuerza, tratando que con cada estocada me llegara más profundo y más fuerte, pero él no se dejó guiar y me penetro a su ritmo, lento y delicioso. Todo el tiempo me besaba, me tocaba con sus manos calientes, mis pezones ardían de tanto que los mordió, así que estaban sensibles al tacto. cuando pensé que él no podría darme más, , el comenzó a taladrarme, fuerte, con algo a lo que el luego llamo la ametralladora. Luego se separó de mí un poco y me dio chance de verlo con los ojos vidriosos como disfrutaba ver el entrar y sale de su pene en mí, mientras con sus dedos comenzó a estimular mi clítoris a frotarlo más duro, ya no lo pude resistir me vine fuerte, gritando hasta que me quede sin voz, dejando todo empapado alrededor y con un gruñido sentí su llegada bien profunda dentro de mí.

Fueron tres horas de disfrute total, en todas las posiciones, con sexo oral, yo dándole una mamada increíble, mas dedos dentro de mí y mi clítoris latiendo, adolorido, caliente, y mi vagina ardiendo. Entender lo que es tener un clítoris bien atendido, ha hecho que mi pareja quede al olvido por tres horas, no hay palabras para explicar lo satisfecha que quedé.

Después, cuando regresé a la cabaña donde estábamos haciendo la integración y ver todas esas caras y que todos me miraran con sospecha, no me importo, el estar frustrada sexualmente no se lo deseo a nadie, creo que ya le encontré el gusto al sexo sin ataduras, a solo rascarme esa picazón que me molesta. Y puede que ustedes piensen que es desleal, pero pienso que no hacerlo es más desleal conmigo misma y siempre he dicho que al cuerpo hay que darle lo que pida, y un cachito al año no hace daño.

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